Sábado 08 de Octubre de 2011
En el fútbol podés ganar o perder jugando bien o jugando mal, pero hay una diferencia cuando te toca perder. No es lo mismo perder por jugar mal que perder por no tener ese fuego sagrado por tus colores, esa mística que te identificó por años, por el club de tus amores. Eso es lo que pasa desde hace un tiempo a esta parte en Newell's Old Boys. Perdemos no sólo por jugar mal sino por no "sentir" ese amor y tener la mística histórica de nuestra camiseta. Es un presente complicado, es tiempo de tomar las riendas seriamente y es tiempo de transpirar la camiseta por el club que te dio todo. No pongo en duda la capacidad del próximo técnico, Diego Cagna, pero sí digo que para dirigir a NOB no sólo sirve un apellido marketinero. Los que conocemos y sentimos la historia sabemos que para dirigir a NOB y transmitir esa mística, sólo lo saben aquellos que en su sangre llevan los colores y la pasión, y esos son los que nacieron y tienen historia bien rojinegra. Suerte Cagna, pero vas a tener que trabajar y demostrar mucho. Nuestro NOB lo exige y lo necesita más que nunca.
Darío Ciarall