Sábado 09 de Abril de 2016
La “ira”, los “celos” y el “resentimiento” que Fernando Farré sentía hacia su esposa Claudia Schaefer, lo llevaron hace siete meses a apuñalarla y degollarla en el vestidor de la casa que alquilaban en el country Martindale de Pilar, en un hecho en el que estaba totalmente consciente de lo que hacía y que no actuó bajo un estado de emoción violenta, informaron ayer fuentes judiciales.
A esas conclusiones, y a otras como que pudo haber premeditado el crimen, arribaron los psiquiatras y psicólogos de la Asesoría Pericial de San Isidro que analizaron durante meses el estado de salud mental del viudo Farré (52) y ayer entregaron sus informes finales en la Fiscalía Especializada en Violencia de Género de Pilar.
La fiscal Carolina Carballido Calatayud ya se puso a trabajar en el requerimiento de elevación a juicio para que Farré sea juzgado cuanto antes por el femicidio de Schaefer (44).
“La conducta homicida respondió a una etapa reflexiva por parte del victimario y reconoce un ánimo preexistente de malestar, ira, celos o resentimiento que actuó persistentemente sobre su personalidad y que culminó en la descarga motora delictiva”, dice la conclusión del informe de las psiquiatras oficiales Liliana Varela y Ana María Harlap, al que accedió Télam.
Si bien los estudios tardaron en llegar 230 días desde que el 21 de agosto pasado Farré asesinó a su esposa, las psiquiatras afirman que “al momento del hecho, el imputado no padecía insuficiencia de sus facultades o alteración morbosa de las mismas, o estado de inconsciencia que le impidiera comprender la criminalidad de sus actos y/o dirigir sus acciones”.
Los expertos además sostienen que “al momento de la evaluación pericial, el peritado no padece sintomatología psicótica o psicoorgánica que configuren enfermedad mental”.
Los peritos describen a Farré como “un sujeto razonante y calculador”. Destacan que el gerente de marketing muestra “indiferencia”, que “no hay exteriorización de vivencias de angustia ni arrepentimiento” y que “no presenta empatía”.
En la pericia psicológica, las licenciadas Adela Ahuad y Silvina Alberino también informan algo similar cuando afirman que Farré “interpretó la denuncia de violencia de la víctima, el establecimiento del perímetro de exclusión del hogar y el retiro de sus pertenencias del domicilio conyugal como una vejación y provocación, habiéndolo vivido como una emboscada y una revancha por parte de su esposa”.