Miércoles 14 de Abril de 2010
Las acertadas predicciones que hace el señor Augusto Berard en su carta de ayer acerca del tránsito en Rosario y su entorno sólo pueden evitarse si las autoridades abandonan las improvisaciones y los remiendos. Pues no otra cosa es la política de transporte público en los últimos 20 o 30 años. A la absoluta inacción en cuanto a la reposición de los servicios ferroviarios locales suprimidos alevosamente por la dictadura ha seguido la carencia de cualquier política que tienda a modernizar el transporte público. Se sigue apostando a que lo principal sea el deficiente sistema de colectivos sin siquiera contemplar las soluciones electrificadas (tranvías, trenes livianos, etcétera) que son hoy moneda corriente en las principales ciudades del mundo. O sea hemos retrocedido y ahí nos estancamos. Como dice el señor Berard, es hora de pensar y hacer transportes públicos amigables sacando a Rosario de su actual primitivismo.
Abel Cossani,
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