Viernes 13 de Enero de 2012
El peor escándalo en la historia de la monarquía española ayer sumó otro capítulo. Luego de que la Justicia procesara por corrupción al yerno del rey, Iñaki Urdangarin, los españoles se sobresaltaron con su esposa, la infanta Cristina, segunda hija de Juan Carlos, tras revelarse que invirtió 1.503 euros y ganó 571.000 en tres años en Aizoon, una empresa utilizada por su marido presuntamente para desviar fondos públicos.
En la declaración patrimonial que la Infanta presentó en 2006 se refleja un espectacular incremento del valor de las acciones que tenía en Aizoon. En ese momento, los títulos valían 572.406 euros, es decir 380 veces más que en febrero 2003, cuando aportó 1.503 euros para fundar la compañía inmobiliaria junto a Urdangarin.
Según la investigación, el dinero que recibía Aizoon provenían del Instituto Noos -presidido por Urdangarin-, una fundación sin fines de lucro de Mallorca, que obtenía de la Generalitat valenciana 3,5 millones de euros y del gobierno balear 3 millones para armar eventos.
El próximo 6 de febrero, cuando se presente ante el juez para declarar por los delitos de malversación de caudales públicos, fraude, falsedad documental y prevaricato, Urdangarin (43), un ex jugador de handball, se convertirá en el primer miembro de la familia real española en rendir cuentas ante la Justicia.
"De no comparecer ni alegar justa causa que se lo impida, la orden de citación podría convertirse en orden de detención", advirtió el juez José Castro cuando lo procesó.
La infanta Cristina recibía semanalmente de Aizoon pagos de entre 600 y 700 euros por facturas sin más concepto que "su factura".
La contabilidad de Aizoon también ha revelado que la Infanta y su marido cargaban a esta empresa la mayoría de gastos familiares: facturas de móviles, el alquiler de su flota de vehículos (48.000 euros), la luz, el gas y gran número de comidas en prestigiosos restaurantes madrileños y barceloneses.