Miércoles 25 de Septiembre de 2013
Lo último grato en la vida de Juan Ramón "Tuquín" García fue el sol sobre su rostro en Cerrito al 5000. El pibe se movilizaba en silla de ruedas ya que tenía sus dos piernas fracturadas, fruto de una vieja rencilla vecinal en la que terminó baleado. La tarde del 3 de septiembre, una mujer llegó en una moto hasta donde estaba el pibe y se le fue al humo. Le recriminó con dureza una deuda de 100 pesos por un teléfono celular. Y en medio de la discusión sacó un revólver calibre 32 y selló el conflicto con dos balazos en el pecho del joven. Ayer a la mañana, efectivos de la sección Homicidios la detuvieron en Villa Gobernador Gálvez. Tiene 32 años y hoy será indagada por el juez de Instrucción Guillermo Pérez de Urrechu.
Los efectivos de Homicidios llegaron hasta una casa de Stephenson al 1500, en el barrio Villa Diego, buscando a María Cristina D., la mujer apuntada como la matadora de García. Con una orden de allanamiento rubricada por el juez ingresaron al domicilio y la apresaron. En su prontuario sólo figuraba un encubrimiento de robo de 2012. En la casa incautaron una moto Guerrero 110 negra similar a la descripta por los testigos del crimen de Tuquín.
Contra las chapas. Dicen que Tuquín estaba acostumbrado a transitar por la delgada línea que separa lo correcto de lo incorrecto. Y algunos pesquisas lo calificaron de "terrible". El martes 3 de septiembre, a las 17, estaba con su amigo Juan Carlos sobre las chapas de una humilde vivienda de Cerrito al 5000, a pocos metros de las vías paralelas a Felipe More. Según la acusación, entonces llegó María Cristina en una moto 110 color negra. La mujer no se anduvo con rodeos y fue hacia la silla de ruedas de Tuquín. Su idea era cobrarle los 100 pesos que el muchacho le debía por la venta de un celular.
"Estábamos al sol contra las chapas y llegó esta mina en una moto a batirla (buscar pelea). Le decía a Tuquín que le pagara el celular. Eran 100 pesos. Y se ve que la mina se repersiguió (se enojó) y le dijo que lo iba a matar. No hacía mucho que le debía la plata, pero como estaba en la silla no le pudo conseguir nada. La mina se re enojo, sacó un 38 cromado y le dio ahí nomás. Tuquín cayó ahí nomás", relató Juan Carlos, testigo directo del crimen. Tras ello, la mujer encendió la moto y desapareció del lugar, quizás a refugiarse en la casa de su madre, a sólo cien metros de allí. Lo cierto es que García recibió al menos dos balazos: un plomo le atravesó el torso de lado a lado y otro le ingresó por el omóplato izquierdo y le salió por el pecho. Hoy María Cristina D. le explicará al juez Pérez de Urrechu su versión de lo ocurrido.