Miércoles 28 de Septiembre de 2011
La carta del señor Wacker es evidencia del origen de la decadencia educativa, aquellos abnegados docentes que evoca contaban con el apoyo incondicional de toda una sociedad, en particular los padres de esos alumnos que fuimos. Hoy la situación es muy diferente: cursos de más de 50 alumnos maleducados de cuna, docentes presionados (incluso físicamente) a aprobar sin mirar a cual porque deben cerrar las estadísticas oficiales. Si su esperanza está en la nueva generación es porque no ha podido constatar el alarmante nivel académico que portan (mis alumnos los corrigen vergonzosamente), en fin, su queja es la habitual: no me cierren ni por un día la guardería pública.
N. de la R.: Esta carta es en respuesta a la publicada el 23 del corriente firmada por el lector Federico Wacker. En ella hacía una crítica al paro docente y sostenía que en esta oportunidad no apoyaba esta medida.