La causa que lo llevó a prisión
Desde hace más de dos años el fiscal de San Isidro, Patricio Ferrari, puso bajo la lupa a varias bandas de ladrones de autos que operan en Capital Federal, el norte de Buenos Aires y el sur de Santa Fe. Gavillas que operan como células y tienen puntos de contacto. En ese sentido, la investigación que llevó tras las rejas a Esteban Lindor Alvarado comenzó por un hecho, en apariencias, alejado del mundo del robo de autos.

Domingo 27 de Octubre de 2013

Desde hace más de dos años el fiscal de San Isidro, Patricio Ferrari, puso bajo la lupa a varias bandas de ladrones de autos que operan en Capital Federal, el norte de Buenos Aires y el sur de Santa Fe. Gavillas que operan como células y tienen puntos de contacto. En ese sentido, la investigación que llevó tras las rejas a Esteban Lindor Alvarado comenzó por un hecho, en apariencias, alejado del mundo del robo de autos.

El 5 de agosto de 2011 Jorge Pereyra, dueño de bingos y de caballos de carrera, resistió con su familia una tentativa de robo cuando llegaba a su casa de Lomas de San Isidro. Por eso dos ladrones fueron detenidos y les secuestraron cuatro celulares. El fiscal Ferrari comenzó a trabajar con las agendas de los aparatos y sus conexiones y una de esas ramas llegaba a Rosario, más precisamente a Alvarado y sus cómplices, Walter Ramón Bucci y Gabriel Antonio "Peto" García como reducidores.

Modalidades. La hipótesis investigativa es que Alvarado y su gente tenían dos modalidades. Una era la de "reempapelar" autos para ingresarlos al mercado negro. Para eso compraban a bajo costo autos siniestrados, se deshacían de ellos compactándolos y vendiéndolos como chatarra y retenían los papeles. Entonces alertaban a levantadores y pasadores sobre que tipo de vehículos necesitaban para ajustarlos a esos papeles. Una vez que tenían los autos adulteraban los papeles —números de chasis y motor— y los ofrecían en el mercado del usado. El otro circuito que alimentaba a la banda según la acusación era el robo de autos de alta gama.

En ese sentido, el jueves pasado este diario dio cuenta de una investigación que lleva adelante el juez de Garantías entrerriano Héctor Vilarrodona a partir de autos robados en Rosario que fueron detectados en Paraná y María Grande hace un mes.

"Sin protección policial estás bandas no funcionan. Rosario está, en cuanto al mercado de autopartes y robo de autos, como estaba Buenos Aires hace 20 años. Un infierno en el que nadie controla nada", indicó una fuente de la pesquisa bonaerense.