Viernes 04 de Mayo de 2012
En la ciudad de Leipzig, en el este alemán y una de las 10 más pobladas del país, el ciclista es ciudadano de primera categoría. Todas las calles cuentan con bicisendas, sean en la vereda, cuando son amplias, o en la misma calle junto a los vehículos, tranvías o colectivos.
Para comprobarlo, un grupo de periodistas de distintas nacionalidades decidió pedalear desde el hotel al centro de convenciones sede de las deliberaciones. Los poco más de ocho kilómetros del viaje se realizaron sin casi ninguna interrupción ni obstáculos, más que las luces rojas de los semáforos especiales para los ciclistas. Es más, cuando se traslada un grupo de ciclista por las calles los automovilistas deben darle prioridad en caso de que alguno quede demorado y se le encienda el rojo del semáforo.
El respeto por el peatón y el ciclista es absoluto. Miles de alemanes de todas las edades se trasladan en esta ciudad a sus lugares de trabajo o estudio en bicicletas.