Viernes 30 de Noviembre de 2012
La abuela del bebé, Viviana Miranda, se encontraba fuera del consultorio en el que su hija era atendida y recibía la noticia de que Santino estaba muerto. Veía como el personal iba y venía hasta que preguntó por su nieto. "Nació, pero está muerto", dijo que le contestó la médica en el pasillo. "Enseguida me preguntó si quería pasar a verlo. Le dije que si. Fue instinto", contó Viviana. "La médica sacó de abajo de una mesada una chata de plástico blanca. Estaba en el piso, tapada con un trapo verde", repasó. Adentro estaba su nieto Santino Manuel.
"Está vivo", exclamó Viviana cuando lo vio moverse, chiquito, todavía en el suelo. "No, mami, son reflejos", insistió la ginecóloga. Santino seguía en la chata, rodeado de placenta. "No. Está vivo. Levántenlo de ahí", gritó. Gisele, la madre, escuchaba todo pero no entendía nada.
"Sin ganas", la médica —contó Viviana— lo apoyó sobre la mesada y comenzó a limpiarlo. El bebé se movía cada vez más. Lo dejó allí y fue a buscar ayuda. Nunca supieron el nombre de la pediatra que vino en segundos. Apenas le apoyó el estetoscopio en el pecho, sintió los latidos del corazoncito. "Fue la única que se hizo cargo de la situación. Lo masajeó, le puso oxígeno y lo tapó con algodón", relató Viviana.
Posteriormente, el pequeño Santino fue trasladado a Derqui, donde ahora se encuentra internado con un pequeño derrame cerebral y una fisura en el corazón, que los médicos intentan cerrar con medicación.
Todo en el parto de Gisele comenzó y fue complicado. Pues cuando la embarazada llegó con contracciones al hospital, cerca de las 4.30 de la mañana, la recepcionista de guardia le dijo que se fuera a la Maternidad de Derqui porque el hospital no estaba preparado para partos.
Viviana le explicó que su hija no llegaba, que las contracciones eran muy fuertes. En el consultorio 2 la atendió una ginecóloga quien le pidió a Gisele que no pujara. El bebé nació en minutos pero nunca lloró.