Sábado 22 de Octubre de 2011
En toda mi vida trabajé 110.000 horas, soportando la tortura intelectual de revoluciones, de terrorismos (de Estado y de los otros), inflaciones, saqueos, inseguridades, falta de justicia, salarios magros, funcionarios corruptos y algunas otras cosas que mi memoria decidió olvidar, sólo para que cuando llegó mi vejez, en la que debería gozar de paz y tranquilidad, tenga que estar pensando como hago malabarismos para vivir con 46 pesos por día. Cuando me pongo a pensar en todo eso verdaderamente quisiera suicidarme ya que en estas condiciones no merece la pena seguir viviendo. Cuando veo que personajes que de la noche a la mañana se enriquecen escandalosamente, y que al amparo del poder gozan de absoluta impunidad, me agarra un ataque de furia que con algunos años menos saldría a la calle a destrozar todo lo que se cruzara en mi camino. Por todo esto, en la seguridad que si todos jubilados fuéramos a votar el domingo y pensando que somos ni más ni menos de 4 millones podemos torcer el rumbo de la historia y tal vez podamos conseguir que algún otro gobernante nos otorgue el tan mentado 82 por ciento móvil que figura en nuestra Constitución Nacional, hagamos el esfuerzo de ir a votar, aunque por edad no estemos obligados. Ya estamos con la soga al cuello, no esperemos que nos ahorque, de todos modos, peor no vamos a estar.
Norberto Vespoli / Norberto941@yahoo.com.ar