¿Homicidio culposo?
El 6 de setiembre de 2008 trece personas viajaban en un utilitario desde Rosario a San Nicolás para festejar las bodas de oro de unos familiares y sufrieron un tremendo accidente a unos cinco kilómetros del acceso a la localidad bonaerense...

Sábado 08 de Octubre de 2011

El 6 de setiembre de 2008 trece personas viajaban en un utilitario desde Rosario a San Nicolás para festejar las bodas de oro de unos familiares y sufrieron un tremendo accidente a unos cinco kilómetros del acceso a la localidad bonaerense, donde fueron embestidos de atrás por un Chevrolet Astra conducido por un estudiante nicoleño. El vehículo de carga salió despedido hacia la banquina y dio varios tumbos. A lo largo de unos 50 metros se desprendieron las puertas traseras y los pasajeros salieron despedidos por el aire. Cuatro de sus ocupantes murieron y nueve resultaron heridos. El choque se produjo cuando un flamante Chevrolet Astra modelo 2008 lo embistió de atrás. El auto era conducido por Cristián Gabriel Sinner, un estudiante de 22 años domiciliado en San Nicolás que volvía a su casa desde Rosario. De acuerdo con los datos recabados por la policía, el joven iba por el carril rápido a unos 170 kilómetros por hora e intentó sobrepasar a otro vehículo por la derecha. Al parecer, el joven se encontró entonces con el utilitario delante de él y no pudo reducir la velocidad a tiempo, por lo que embistió al vehículo de atrás. Esto desequilibró al utilitario, conducido por Ernesto Figueroa, de 44 años, y terminó dando varios tumbos en la banquina. En los vuelcos del Peugeot se desprendieron las puertas traseras y esto provocó que los pasajeros salieran despedidos por el aire. El Astra quedó detenido en la ruta y su conductor no sufrió lesiones. El joven, en tanto, prestó declaración y quedó detenido e incomunicado en la comisaría 1ª de San Nicolás. Fuentes del caso señalaron que en el vehículo se hallaron botellas de bebidas alcohólicas, por lo que al joven le extrajeron sangre para practicar el test de alcoholuria. La Justicia nicoleña caratuló el hecho como "homicidio culposo", es decir: "homicidio involuntario". El padre de Gabriel Sinner (ahora disfruta de sus jóvenes 25 años en libertad), autorizó a su hijo a usar el Astra 0 km., sabiendo que acudiría a una reunión con amigos. Regresó a San Nicolás, alcoholizado, con botellas con contenido alcohólico diseminadas dentro del vehículo. Sabía del peligro de conducir para él y los demás, como sus padres. Seis personas perdieron sus vidas. Martinita, mi nietita, que hoy tiene 5 añitos, perdió a su papá, la mamá a su esposo, yo a mi hijo y luego a mi esposo. Mi otro hijo quedó con problemas para desplazarse. Yo viviré con prótesis para siempre, y otros familiares perdieron a sus seres más queridos. Después de tres años, pareciera que el grave hecho es proclive a la prescripción, viejo ardid judicial. Mientras tanto, aquel axioma que nos dice: "Podría afirmarse que la ley es el resultado -por la actuación de la Legislatura elegida democráticamente- de la interpretación de la voluntad del pueblo", seguramente no ha sido leída e interpretada por la Justicia nicoleña. El mejor de los recuerdos para quienes perdieron sus vidas pero viven en nuestros corazones. Gabriel Sinner y sus padres nunca se acercaron a pedir nuestro perdón. Y tanto bien que nos hubiera hecho. Ahora, quizás Dios en su infinita sabiduría los perdone. Nosotros ya no podemos.

Luisa Delfina Lavella