Martes 13 de Abril de 2010
Cuando escucho la disputa sobre la variación de la pobreza en nuestro país, basándose muchas veces en relación a la inflación, me pregunto: ¿qué es ser pobre en Argentina? Porque si la pobreza se mide en si puede comer más o menos en un mes, aunque sigan viviendo en la misma casa de lata, sin agua corriente, sin baños, y en muchos casos de limosnas (privadas o estatales), no hay variación de pobres en ningún índice, el pobre es pobre aunque coma. ¿En qué consisten los índices que varían? ¿Qué se ha hecho o se está haciendo para que el pobre deje de ser pobre? Hay salidas, hay muchas salidas, lo que falta es un cambio cultural donde la caridad se vuelva solidaridad y donde las promesas se vuelvan hechos constructivos. Para eso hace falta poner el cuerpo, el cuerpo social y la voluntad política de dejar de sostenerse en el voto del pobre. En la Edad Media el pobre servía para tener a quién darle una limosna y así ganar el reino de los cielos, hoy sirve para sustentar un sistema político cruel porque los mantiene como animales para su propia conveniencia.
Stella Maris Coniglio