Inseguridad, ¿una sensación?
Hasta hace un poco más de dos semanas, yo no tenía lo que se dice "miedo", tenía, hasta entonces, precaución. Evitaba lo evitable y después, como todos y cada uno de nosotros, me encomendaba tirando la moneda...

Jueves 29 de Septiembre de 2011

Hasta hace un poco más de dos semanas, yo no tenía lo que se dice "miedo", tenía, hasta entonces, precaución. Evitaba lo evitable y después, como todos y cada uno de nosotros, me encomendaba tirando la moneda, rezando, para que la inseguridad no me asaltara. Sin embargo, sentada en un conocido bar de cara al río, una hermosa tarde de sol en la que me estaba disfrutando unos minutos, un familiar y yo tuvimos que salir corriendo, ya que estaban asaltando. Se ve que mis cábalas resultaron ya que si no fuese por un policía de civil del lugar el desenlace podría haber sido otro. Me quedé asustada y pensé qué hubiese hecho si hubiera estado allí con niños, si no hubiese podido correr. ¿Qué hubiese pasado? Gracias a eso, ahora sí me siento insegura, me da miedo entrar a un negocio, temo llevar mi cartera y hasta empecé a sentir como nunca una gran bronca y hartazgo de vivir cuidándome, cuidándonos, ¿de qué? ¿No se supone que deberían cuidarnos a nosotros? Estoy segura de que los rateros no temen como los honestos. Ya nada es seguro; a veces me bajo del auto y aunque no es tan grande no me acuerdo donde puse mi cartera; es más, creo que no recuerdo si la traje o la dejé en casa por seguridad. Un consejo, amigo lector: no pegue la calcomanía de la familia al auto porque ya no se puede disfrutar de algo tan lindo e inocente porque llama la atención y es un blanco de inseguridad. Me pregunto, ¿qué más se puede hacer para estar a resguardo cuando en verdad uno tiene tantas cosas a las que prestarles atención y concentración y debería sentirse seguro? ¿Seguro dije? Antes eran para los autos, ahora se aseguran celulares. Claro, si los sacan de las manos no sólo robando un artefacto telefónico, sino toda su información. También podemos asegurar computadoras personales, cámaras fotográficas, ¡qué bueno! Al menos algo estará a resguardo, lástima que lo material no me importa, me importa el daño provocado y lamentablemente todavía no se inventó algo que asegure nuestras vidas. Inseguridad, ¿una sensación? No creo, yo pienso que es una realidad. Como buen ciudadano trabajador, merecemos ir tranquilos, llevando lo que nos plazca, tranquilos de que nada pasará; creo que por unos minutos soñé despierta, o al menos hoy por hoy eso es imposible de alcanzar. Tengo que despertar, caer a la realidad y seguir cuidándome.

Jorgelina Colella,
jorsol85@hotmail.com