Viernes 16 de Mayo de 2014
Después de un año difícil, en el que le tocó atravesar por la muerte de su padre, Juan Carlos Calabró, y la reciente separación de su marido, Fabián Rossi, Iliana Calabró sigue adelante con más fuerzas que nunca. "Afrontar las cosas es la única salida. Esconder la cabeza, mirar para otro lado o esquivar, a la larga termina siendo lo que más se paga", asegura la actriz, vedete y conductora.
Calabró es un estereotipo de mujer maravilla, la que todo lo puede, la que trabaja todo el día, la que cría a sus hijos, la que hace actividad física para mantener un cuerpo escultural y la que siempre antepone su sonrisa al mundo. Pero en "Mansión Imposible", la obra que protagoniza junto a Emilio Disi y gran elenco, su rol es completamente distinto. "Mi personaje no es una femme fatale, es una anti heroína, todo le sale contra su voluntad", contó la actriz en una charla exclusiva con Escenario antes de las funciones que dará hoy y mañana, a las 21.30, en el teatro Broadway, San Lorenzo 1223. Se trata de una divertida comedia para toda la familia, con efectos especiales y una gran puesta en escena, y cuyo elenco se completa con Peter Alfonso, Fredy Villarreal, Diego Pérez, Virginia Gallardo, Floppy Tesouro y Mónica Fleiderman.
— "Mansión Imposible" dio mucho que hablar en el verano, ¿de qué se trata la obra?
—Ha sido y sigue siendo un éxito. Es una propuesta para toda la familia en la que todos cumplen y superan las expectativas. Desde los más chiquitos hasta los más grandes encuentran la diversión que vienen a buscar y se van acrecentados de alegría. Es una propuesta distinta a lo que la gente está acostumbrada a ver. Si bien tiene elementos de la comedia tradicional, aquí aparece el factor sorpresa que hace que el público naturalmente explote en una carcajada. Trabajar con efectos en el escenario hace que el ritmo sea más vertiginoso. Es difícil explicarlo con palabras, ¡tienen que verlo!
—¿Cómo es la relación con los demás integrantes de este elenco tan ecléctico que tiene a artistas consagrados como Emilio Disi y a figuras nuevas como Alfonso, Tesouro y Gallardo?
—La relación es excelente. Somos un grupo de grandes trabajadores que realizamos una labor muy sincronizada, que también es mérito del director, Carlos Olivieri. Venimos de distintos lugares, algunos con un gran oficio en la comedia, como Emilio, Diego o yo, y otros con la frescura de Pedro. Cada uno tiene oficio en distintos géneros que tienen que ver con el humor. Todo se amalgama muy bien por obra del director, que encontró esa sintonía que hace que cada instrumento toque para fortalecer al que tiene al lado. Creo que el humor es complejo, la gente lo subestima. Cuando no apelás a los golpes bajos, groserías o cosas chabacanas, es mucho más difícil y acá creo que se logró.
—¿Pensás que la gente prefiere ver humor ingenuo y universal antes que humor grosero y de actualidad?
— "Mansión imposible" es atemporal. Es una comedia muy fresca de acción reacción. Cuando estaba Mariano Iúdica había más guiños a la platea por su estilo, pero ahora eso no sucede. Al ser una obra muy efectiva y noble por sus atributos, no necesita de ese tipo de guiños a la platea. No hay dos funciones iguales. A veces se hacen sentir las fans de Pedro que exteriorizan de manera exacerbada sus emociones (risas).
—Además de Pedro, te deben gritar mucho a vos...
—Todos los personajes son seductores. Pero el mío no es una femme fatale, es una anti heroína, todo le sale contra su voluntad. Es un personaje muy querible, muy tierno. Lo disfruto mucho y la gente también porque me ayuda a jugar desde el humor, no desde lo sexy.
—Sos un estereotipo de mujer maravilla que todo lo puede y todo lo supera, ¿eso te ayudó en estos últimos meses difíciles en tu vida personal?
—Afrontar las cosas es la única salida. Esconder la cabeza, mirar para otro lado o esquivar, a la larga termina siendo lo que más se paga. Cada uno tiene su forma de ser, y la mía es la de asumir lo que te toque con la responsabilidad y el compromiso que tenga que entregar de acuerdo a las distintas circunstancias. Cuando Dios te manda algo también te manda toda la fuerza y la energía para poder superarlo. Así que estoy agradecida de lo que tengo, hemos construido una hermosa familia, me siento contenida desde los afectos y pude realizarme en mi profesión. No me regalaron nada, todo fue a fuerza de trabajo. El último año y medio estuve de gira con mi unipersonal y ahora de nuevo estoy con una comedia de humor y el público se mantiene. Creo que eso te da una espalda, una fuerza para seguir con lo que uno tiene ganas de hacer. Ganarse un lugar merece respeto hacia el otro y merece cuidar lo que uno entrega.
—¿Tuviste propuestas para el "Bailando por un sueño"?
—Tuve una propuesta para "Mi cara me suena" (Telefe), pero esta gira me lleva mucho tiempo y no me permite trabajar a nivel personal para lograr el producto que uno quiere mostrar desde una pantalla masiva, por eso no acepté. Cuando asuma el compromiso lo voy a hacer dedicando todas mis energías en ello. Porque es de mucha exposición y me parece que cada personaje tiene que ser lo más acabado posible. Quizás otro dice "voy como esté" pero yo siento ese peso de la incondicionalidad que hace que vos te brindes de lleno a cada desafío. Y hoy por hoy, entre una situación personal complicada que me toca atravesar, más una gira intensa, y la necesidad de seguir los pasos de mi familia y mi casa, hacen que tipos de proyectos como éste con tanta demanda, sean relegados, en pos de la calidad de lo que uno entrega. Podría asumirlo pero mi conciencia no me lo permite. Soy muy exigente conmigo misma.
—¿Cómo te encuentra este nuevo año después de tu reciente separación con Fabián Rossi?
—El año pasado fue la despedida de mi papá y otros episodios de público conocimiento y este año me separé. Dos años complicados. Por eso un nuevo desafío no encuentra a la Iliana de siempre en las mejores condiciones. Sé que esto es temporario y uno se adapta a los cambios. Algunos cambios cuestan más; perder al papá es un cambio muy difícil y más cuando uno tiene que asumir un poco ese rol que él ocupaba, ayudando a mi mamá, a mi hermana, como hija mayor siento ese compromiso. También a los hijos, y en su momento a mi esposo, en las situaciones difíciles. Y hoy, además estoy sola en la economía familiar. Cuando fui en busca de mi trabajo entregué mucha dedicación en busca de la consagración. Cuando la logré, y habiendo prioridades de este tipo, trato de fortalecerme para seguir con lo que Dios me tenga preparado. Pero para eso uno tiene que estar en armonía con sus seres queridos.