Domingo 23 de Octubre de 2011
Para movilizarme uso bastón. No puedo acceder a los colectivos. Hago dos a cuatro viajes diarios en taxi. Hay un cartelito que dice: "abrochate y viajá seguro". Sólo un 10 por ciento de los coches tienen disponible el cinturón trasero. Cuando lo reclamo, algunos conductores me dicen que en la ciudad no hacen falta. No es cierto. En la ciudad son peligrosos los choques laterales en las bocacalles cuando otro auto aparece a gran velocidad y embiste lateralmente. Cuando no existían cinturones, dos conocidos, en dos choques idénticos, fueron embestidos de costado y se abrieron las puertas. Cayeron al pavimento. Murieron en el acto. El miércoles pasado, después de adquirir un antibiótico que debía tomar urgente, subí a un taxi en Dorrego y Tucumán. Felicité al conductor que tenía puesto el cinturón y disponible el del pasajero. Hicimos todo el viaje hablando de la falta de prevención que impera en nuestro país. Al llegar tomé mi bastón y bajé. Luego advertí que había dejado el antibiótico en el taxi y no tenía datos para reclamarlo. Salí para comprar otro. Me detuvo una vecina: ¿Usted perdió un paquete en un taxi? Aquí lo tiene. El taxista lo trajo. Preguntó si conocíamos un vecino con bastón. Gracias, taxista amigo.