Hugo Porta, el gran ausente
Muchos dirán que esta carta no es más que el recuerdo nostálgico de un ex rugbier que tuvo el honor de compartir el juego con el más grande, con el maestro Hugo Porta. Otros, en cambio...

Jueves 11 de Octubre de 2012

Muchos dirán que esta carta no es más que el recuerdo nostálgico de un ex rugbier que tuvo el honor de compartir el juego con el más grande, con el maestro Hugo Porta. Otros, en cambio pensarán que no se trata más que de un simple reclamo. Pero esta carta en realidad pretende ser, si se quiere, una pregunta retórica, una pregunta a todos los que alguna vez tuvimos el orgullo de sentir la camiseta en la piel. A mis compañeros con los que dejé el sudor en el pasto, porque disputar la pelota era una cuestión de honor. A mis rivales, con los que me enfrente a ganar o morir. A los que vivieron con pasión cada pelota con la que hicieron un try. Si es cierto que 15 empujan más que uno y que si uno no empuja el resto lo nota. ¿Qué nos pasó que nos olvidamos de uno? ¿Qué nos pasó que lo abandonamos a la vera del camino? ¿Justo a él, al emblema del rugby argentino? ¿A la leyenda? ¿Al mejor del mundo en su puesto? ¿Será que nosotros, los caballeros en el tercer tiempo, los guerreros en el césped olvidamos el verdadero sentido del honor y nos perdimos en los bajos intereses de la política y el dinero? Porque convengamos que si hoy la Argentina palpita el Cuatro Naciones se lo debemos a uno solo. Sólo a uno, al que hizo posible que el mundo nos reconociera: a Hugo Porta. Y sin embargo, no lo veo en la publicidades que esponsorean a los Pumas, donde hay grandes jugadores pero no está el mejor. No veo a Hugo Porta siendo reconocido y valorado por el rugby argentino. ¿Qué nos pasó a los caballeros dentro y fuera de la cancha? ¿Qué nos pasó a los que amamos al equipo y a la camiseta tanto como a nuestras familias? ¿Acaso no nos dijeron que era un juego amateur, que era pasión, que era poner el corazón y derramar sangre? ¿Qué nos pasó que abandonamos la humildad y elegimos la soberbia? ¿Qué nos pasó que nos volvimos necios e ignoramos al profeta? ¿Qué nos pasó que congelamos el júbilo y buscamos salvarnos y nos olvidamos la esencia? Dicen que los hombres que olvidan su historia están condenados a repetirla. Y dicen también que los hombres podrán olvidar lo que dices y lo que haces, pero nunca olvidarán lo que un grande les hizo sentir. Y no olvido.

Carlos Alberto Cordeiro
(Ex jugador Club Banco Nación)