Jueves 22 de Agosto de 2013
El ex director del Servicio Penitenciario Federal (SPF), Víctor Hortel, aseguró ayer que "hubo complicidad del núcleo duro" de la fuerza en la fuga de 13 presos del Penal de Ezeiza, motivo por el cual renunció a su cargo, y afirmó: "Es una factura que me pasan desde el Servicio por el proceso de transformación que implementamos".
Hortel sostuvo que esa complicidad en el armado de la fuga se debe a su "enfrentamiento contra una estructura corporativa que está viciada de irregularidades y manejos turbios, que factura los cambios implementados", en diálogo con el diario Tiempo Argentino.
"Es una factura que me pasan desde el Servicio por el proceso de transformación que implementamos. Nosotros tratamos de ser lo más coherentes posibles con las políticas del gobierno. Si el SPF no tiene predisposición para estos cambios se generan tensiones y pulseadas permanentes por los espacios de poder", señaló.
Según Hortel, hay indicios que denotan la complicidad de efectivos de la fuerza: "Las fotos del boquete evidencian que eso no se realizó en un día. Hay varios celadores en turnos de guardias que no efectuaron los controles en los lugares de alojamiento, ni jefes que hayan supervisado esa tarea. El grosor de lo que han armado no se puede hacer manualmente ni con una cuchara, se necesitan herramientas y esas herramientas aún no aparecieron. A su vez, los soldados de guardia no estaban. Hubo muchas falencias que favorecieron la fuga. No tengo duda de que hubo colaboración y apoyo por parte del Servicio".
Comparó la fuga con la de los dos represores en el Hospital Militar: "No hay que olvidar que el servicio operativo de esta fuerza estaba a cargo del Ejército. Hay una cuestión cultural que se nota en la violencia institucional, en el respeto a los genocidas de la dictadura. Fuimos la cara visible de la cárcel común para los genocidas, y eso el Servicio me lo cobra".