Domingo 26 de Febrero de 2012
Entre los actos del Bicentenario de la bandera, dos de las actividades serán para homenajear a María Catalina Echevarría, la mujer que -según la tradición popular recogida y respaldada por diversos historiadores- confeccionó la primera enseña que flameó frente al Paraná y que identificó al país como territorio independiente de España. Un personaje femenino que comienza a ser rescatado de la historia.
El primer homenaje será hoy a las 18.30 en el pasaje Juramento. Allí, con la presencia de la intendenta Mónica Fein, se descubrirá una placa alusiva donada por la Asociación Asamblea 20 de Junio Feriado Nacional. Mañana a las 8.30, luego del izamiento de la bandera en el mástil mayor frente al Monumento, se colocará una ofrenda a la emblema en la Galería de las Banderas. Estarán presentes los descendientes de Catalina y de Cosme Maciel, el primero en izar la bandera a orillas del Paraná, 200 años atrás.
Los descendientes de María Catalina Echevarría y Acevedo de Vidal relataron a este diario los tramos que consideran más fieles de su biografía. Contaron que nació en la Villa del Rosario del Pago de los Arroyos el 1º de abril de 1782. Su padre, dijeron, "fue lanceado por los indios en su estancia de Fontezuelas (Pergamino). Su madre murió muy joven y por ello Catalina fue criada por Pedro Tuella y Nicolasa Costey, en su casa de hoy calle Córdoba y Juan Manuel de Rosas".
Catalina tuvo 3 hermanos. Uno de ellos, Vicente Anastasio, obtuvo el título de doctor en leyes en la Universidad de Chuquisaca, fue el único cabildante de Rosario en 1810, acompañó a Belgrano a Montevideo en 1811 y al Paraguay en 1812. Lo unía a Belgrano una gran amistad y, según el relato que recogen sus descendientes, cuando el general llegó a la Villa del Rosario se hospedó en la casa de los Echevarría. Es por ello que Catalina fue encargada de coser la primera bandera.
Catalina tuvo 6 hijos con Manuel Vidal. Al enviudar decidió trasladarse al convento de San Lorenzo, donde colaboró hasta los últimos días. Murió en 1866 y fue enterrada en la iglesia del convento, donde una placa recuerda que allí descansan los restos de quien cosiera la primera bandera nacional.