Miércoles 18 de Agosto de 2010
Cecilia Rognoni siempre fue una destacada del hockey. Su talento la llevó a ser elegida como la mejor del mundo en 2002 y ser reconocida como una de las más grandes defensoras que tuvo el seleccionado argentino en su historia. Fue partícipe indiscutida de los mayores logros de Las Leonas, como los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, la Champions Trophy 2001 y el Mundial 2002, justamente el único conseguido por Argentina en mayores. Sin embargo, en los primeros días de 2005 volvió a ser protagonista, aunque no precisamente por su juego dentro de las canchas, sino por revelarle a un diario capitalino intimidades del plantel nacional. Los ecos no tardaron en llegar y sus compañeras decidieron casi por unanimidad que no forme más parte del grupo, más allá de su calidad como jugadora.
Cuando parecía que ya no había más rodaje de Cecilia con la eterna número 16 sobre su espalda, el actual entrenador Carlos Retegui sorprendió dándole una nueva oportunidad en la selección. Este año fue parte de las convocatorias y participó en varios partidos internacionales junto al equipo. Al tiempo que la lista se escurría en nombres de cara al Mundial de Rosario también se achicaban sus chances de participar en el torneo más importante de la disciplina porque sus rodillas dijeron basta. Tan trascendental fue Rognoni para el hockey que varios diarios del mundo dieron cuenta de su imposibilidad de jugar el Campeonato del Mundo por problemas físicos.
Rognoni pasó hace unos días por Rosario en el marco de un proyecto solidario del que forma parte y no había manera de que se fuera sin hablar de la actualidad de Las Leonas. Sobre las sensaciones que le provocó su vuelta, dijo: "Si bien físicamente no llegué, la pasé muy bien. Conocí jugadoras jóvenes que no habían estado en mi anterior paso por la selección y el equipo me dejó contenta, siento que valió la pena hacer el intento".
La hoy defensora del Bloemendaal de Holanda contó a este diario que de ninguna manera esperaba tener una revancha en la selección, pero que el llamado de Retegui la tomó de sorpresa. Fue un tema que discutió con familiares y amigos. "Creo que en el fondo sabía que no podía llegar, aunque quería intentarlo", dijo.
De cara al Mundial dudó ante la pregunta de si estará o no alentando a las Las Leonas en el estadio, aunque reconoció que le gustaría al menos ver algunos partidos en la cancha. Tras el desempeño de Las Leonas en los últimos torneos, Cecilia se refirió a aquellas jugadoras que más les gustan de la selección actual: Carla Rebecchi y Noel Barrionuevo, dos niñas prodigias del club Ciudad de Buenos Aires, donde nació Rognoni, se llevan de su parte los mejores elogios: "Seguí sus evoluciones desde que eran chicas y me parece increíble el nivel que están mostrando. Aunque para que eso suceda también es importante la experiencia que le aportan las más grandes. Se combinan muy bien los estilos", dijo.
Refiriéndose a la defensa de Las Leonas, que es la zona del campo que mejor le sienta y un aspecto en el que los equipos deben estar afianzados para no pagar caros los errores en un Mundial, señaló que el conjunto nacional tiene un plus. Todas las chicas que ocupan ese lugar están en un altísimo nivel, mostrándose muy seguras. Encima cuentan con Barrionuevo, una ejecutora implacable de córners cortos.
Como cada vez que habla, sus palabras del final también sonaron con mucha fuerza. "Tácticamente las chicas argentinas realmente son distintas y además están en un nivel físico bárbaro. Por eso pienso y deseo que les vaya muy bien en el Mundial. Se merecen ser campeonas y no tengo dudas de que hay equipo para lograrlo".
"El hockey tiene muchos valores y uno con el deporte vive un montón de cosas que también nos pasan como sociedad. Estar acá y transmitir esa experiencia me llena de gratitud. Me voy feliz y espero volver pronto a compartir unos días con ellos", afirmó.
Rosario le sienta bienRognoni es embajadora deportiva de la fundación El Desafío, una entidad
benéfica con sede en Rosario y Holanda, que localmente tiene como destinatarios de sus proyectos a
chicos carenciados que concurren a la escuela Abanderado Grandoli.