Historia de los Mundiales: 1966, un robo de Inglaterra
El Mundial de fútbol de Inglaterra 1966 será recordado por la forma en que fue pensado para que los locales se llevaran el triunfo. Con anterioridad se habían visto actuaciones arbitrales favorables a los equipos locales, pero el caso inglés fue mucho más allá.  

Jueves 03 de Junio de 2010

El Mundial de fútbol de Inglaterra 1966 será recordado por la forma en que fue pensado para que los locales se llevaran el triunfo. Con anterioridad se habían visto actuaciones arbitrales favorables a los equipos locales, pero el caso inglés fue mucho más allá.
El amaño del Mundial comenzó con la elección de la sede. El presidente de la Fifa, Sir Stanley Rous, movió todos los hilos para que su país natal fuera escogido como sede del campeonato en el congreso anual del organismo en 1960. La excusa esgrimida para favorecer a la candidatura inglesa frente a las presentadas por España y Alemania Federal fue el centenario de la Football Association.
También hubo irregularidades en el sorteo de árbitros para los cuartos de final. Representantes de Argentina, España, Uruguay y la Unión Soviética habían sido citados para ser testigos. Pese a que todos llegaron a la hora convenida, el sorteo ya se había realizado ante la presencia del presidente de la Fifa, y los representantes de Alemania y de la Confederación Africana de Fútbol como garantes de la limpieza del mismo.
El germano Rudolf Kreitlein fue designado como juez de Inglaterra-Argentina. Los locales se impusieron 1 a 0 a los argentinos, con un gol de Geoff Hurst en el minuto 78, en situación dudosa. El árbitro Kreitlein se convirtió en protagonista del partido, expulsando al capitán albiceleste Antonio Rattín en el minuto 35.“Es que me miró con mala intención”, dijo Kreitlein, en su momento, “por eso me dí cuenta que me había insultado”.
Después Rattín se sentó plácidamente sobre la alfombra roja de la reina Isabel de Inglaterra, que se extendía desde la cancha al palco real y antes de retirarse tuvo tiempo de estrujar el banderín del córner, que tenía la bandera de Gran Bretaña, mientras lo despedían 70.000 ingleses al grito de “animals, animals”, tal como los habían empezado a llamar a los argentinos por esas tierras.
Con esa actitud, Rattín se convirtió en “el jugador más famoso de la Copa del Mundo”, según la propia prensa inglesa. Rattín tardó más de diez minutos en abandonar el terreno de juego. Por aquel entonces aún no había tarjetas, y el argentino no quiso entender que Kreitlein lo había expulsado hasta que no saltó al campo de juego un intérprete.
Argentina, pese a la inferioridad, hizo méritos para conseguir algo más. Su defensa siguió aplicando la táctica de fuera de juego que tan buenos resultados le había dado a lo largo del campeonato, hasta que el colegiado no señaló off-side en una dudosa jugada y Hurst tuvo vía libre para batir a Roma. Al final del partido, hubo graves incidentes, incluyendo la agresión del Pato Pastoriza al árbitro.

Un gol fantasma le permitió conseguir su único Mundial

Sin duda la final de Inglaterra-Alemania fue uno de los partidos más polémicos de la historia de los mundiales. El tiempo reglamentario finalizó 2 a 2. En la prórroga Hurst se convirtió en protagonista, ayudado por el colegiado sueco Gottfried Dienst y por su línea, el soviético Bakhramov. El delantero inglés recibió una pelota en franca situación de gol a los 101'. El cuero pegó en el larguero de la meta defendida por Tilkowski, y aparentemente picó fuera antes de ser despejado por la defensa alemana. El juez Dienst concedió el gol, a instancias de su asistente. El juez de línea Bakhramov declaró años después: “No vi entrar la pelota, pero Dienst descargó la responsabilidad sobre mi espalda. ¿Qué podía hacer?". Inglaterra ganó finalmente 4 a 2. l