Domingo 02 de Octubre de 2011
La humanidad toda está siendo conmovida por hechos nunca vistos, especialmente por su inusitada violencia de la cual nuestro país no ha podido sustraerse. Lo más importante para nosotros es enfrentarla para encontrar la solución adecuada. Estos problemas, que son de carácter social, merecen un tratamiento que vaya a su más profunda raíz en lugar de adoptarse medidas que sólo modifican algunos efectos. Los más profundos pensadores de todos los tiempos coinciden en el axioma de que "el problema individual es el problema del mundo" o sea que para que este funcione armónicamente debe comenzarse por lograr el equilibrio interno de cada uno de los integrantes de la sociedad al cual se llega mediante una adecuada educación que consiste en no recargar al estudiante de conocimientos librescos como geografía, historia, matemáticas, lo cual es correcto que se maneje para ejercer adecuadamente una profesión. Sin embargo deben despertarse en el joven diversas cualidades, tales como la inteligencia, mesura, equilibrio y la sensibilidad necesaria para que pueda relacionarse adecuadamente con todo lo que le rodea, amén de recibir el ejemplo constructivo de todo el ambiente circundante en el más amplio sentido. Este ha sido el anhelo y el objetivo perseguido por muchos educadores que no recibieron el apoyo general y oficial necesario. Sin embargo no todo fue indiferencia porque en el siglo pasado surgió en India una corriente educativa basada en que el hombre es un ser ampliamente dotado de valiosas cualidades innatas que se deben despertar mediante una eficiente educación. Tal es el objetivo que trazó la Fundación Krishnamurti para impulsar escuelas en Europa y EEUU. Esperamos que algún día esa influencia llegue a Sudamérica donde debemos tener presente que la grandeza de un país no se mide tomando en cuenta el volumen de su producción agrícola ganadera, de los barriles de petróleo que produce o de su disponibilidad de oro o de divisas sino por la riqueza humanística de sus habitantes y de sus gobernantes. Si esto puede lograrse se podrá disponer de todo lo demás. Cuando sólo se persiguen fines materiales se está muy cerca del fracaso, que llega siempre de la mano del vicio y la corrupción.