Guardiacárcel admitió el crimen de un chico
Un efectivo del Servicio Penitenciario provincial detenido por el crimen de un chico de 16 años baleado en la nuca en la zona sudoeste admitió haber realizado el disparo y desligó de la muerte a su tío, un policía también detenido por el hecho.

Miércoles 19 de Mayo de 2010

Un efectivo del Servicio Penitenciario provincial detenido por el crimen de un chico de 16 años baleado en la nuca en la zona sudoeste admitió haber realizado el disparo y desligó de la muerte a su tío, un policía también detenido por el hecho. Sin embargo, el agente dijo que disparó porque el adolescente gatilló antes un arma que no funcionó. Un dato polémico, ya que los testigos que declararon hasta ahora no mencionaron que el chico estuviera armado.

Los dos empleados de seguridad declararon ante la jueza de Instrucción María Luisa Pérez Vara. Ayer, un día después de las indagatorias, familiares del adolescente se concentraron frente a Tribunales para reclamar que los efectivos continúen detenidos, rechazar la versión del principal imputado y plantear que fue un caso de gatillo fácil.

"Mi hijo no usaba armas. Lo mataron por dar una opinión. Esto fue un homicidio preparado: si el guardiacárcel tenía buenas intenciones no habría salido con un arma", dijo Claudia, la madre del joven fallecido, junto a familiares que cortaron el tránsito por calle Balcarce.

La conmoción. Brian López tenía 16 años, cursaba 7º grado en la escuela Lola Mora y trabajaba en una panadería. Fue asesinado el viernes pasado en Biedma y Espinillo, en barrio Moderno, en medio de una pelea entre un hombre que quería construir un parrillero en la vereda para instalar un carrito y una vecina que se oponía por las molestias que le ocasionaría el humo. Brian intervino en la discusión en favor del hombre. En medio de esa disputa, la mujer llamó a su hijo, el guardiacárcel Julio Gerardo V., de 30 años, quien llegó con su tío, el agente de la Patrulla Urbana Alan. C, de 23.

De acuerdo con la versión de los testigos, los dos hombres llegaron y al menos uno comenzó a disparar, lo que provocó que Brian y sus amigos salieran corriendo. El adolescente fue alcanzado por un disparo que ingresó por la parte posterior del cuello. Los dos empleados de seguridad se fueron del lugar. Al día siguiente, allegados a la víctima incendiaron el departamento del custodio.

Los imputados fueron acusados de homicidio cometido con arma de fuego. El guardiacárcel fue interrogado como autor y su familiar por participar en el hecho. El custodio dijo que efectuó el disparo porque el chico intentó gatillar un arma que no funcionó. Según fuentes judiciales, tras el hecho el custodio se entregó en la comisaría 13ª, donde dió dos armas y otra que atribuyó a la víctima. Dijo que la recogió antes de huir del lugar. Se trata de un calibre revólver 38 con una cápsula percutada.

¿Armado? El dato de que el adolescente tenía un arma es refutado por los relatos de los testigos, amigos del adolescente, quienes dicen que López estaba desarmado. "De las personas que declararon en la causa, ninguna vio un arma en manos de la víctima", dijo una fuente del caso.

Eso fue negado con énfasis por los familiares del chico. "Mi hijo no usaba armas. El salió en favor de un hombre que quería poner un parrillero. Le dijo a la vecina que el hombre es discapacitado, que no tiene trabajo. Era un chico inocente y por eso lo mataron", dijo la mamá ayer.

"El agente V. llevaba dos armas y con el tío vinieron a tirar directamente. Mi hijo corrió pero una bala lo alcanzó en la cervical y lo mató. Es una locura lo que pasó", relató la mujer, quien al llegar al lugar (vive a dos cuadras) se encontró con el adolescente en el piso, "con la boca llena de sangre, casi inconsciente".

Su esposo, Martín López, fue asesinado también de un disparo en la cabeza en agosto pasado, en un hecho atribuido a un vecino que está prófugo. Desde entonces, contó, "Brian trabajaba en una panadería para sostener a la familia. Lo que nosotros decimos es que el penitenciario iba preparado a matar y que debe ser juzgado por eso", planteó.

En barrio Toba

De la protesta frente a Tribunales participaron familiares de Sergio Romero, quien fue atacado el 27 de agosto de septiembre de 2009 en el barrio Toba de la zona sudoeste. El crimen ocurrió cuando festejaba su cumpleaños e irrumpieron más de diez integrantes de una familia rival que comenzaron a disparar. Romero recibió un disparo que un mes más tarde le causó la muerte y dos hombres resultaron heridos. Por el caso no hay detenidos.