Miércoles 06 de Marzo de 2013
La Libertadores es el torneo más competitivo del continente, por eso es tan apasionante, pero a la vez complicada jugarla. Porque están los mejores de Sudamérica y ello significa que cuando tenés una actuación fallida como la que anoche tuvo Newell's, el rival suele no perdonarte. Ayer en la primera mitad la Lepra fue una sombra de aquel equipo que doblegaba a sus rivales a partir de la tenencia efectiva de pelota y esto le terminó costando el partido y quedar último en el Grupo 7. Por dilapidar ese período inicial y dar todas las ventajas posibles, el oponente supo armar una victoria justa, desplegando en varios pasajes un fútbol de alto vuelo. Es cierto que al final los rojinegros, con más vergüenza que ideas, metieron la pelota en el área visitante y en los pies de Nacho Scocco merodeó la igualdad heroica que al final no se consumó. Así Newell's se pegó de frente con la realidad copera de que equivocarse sale muy caro. Tras el 1-2 con la U, el saldo del martes fue que el equipo de Martino retrocedió en sus aspiraciones de pasar de fase, pero que a la vez depende de sí mismo para lograr el pasaporte a octavos. Además Heinze vio la roja, pero dicen que lo que no mata fortalece y Ñuls aún puede dar batalla en la Copa.
El manual de estilo de la Copa, que muchas veces se hace trizas por lo impensado que es el fútbol, dice que ganar de local es clave para terminar entre los dos primeros en la fase de grupo. Por eso el traspié de anoche fue duro desde lo numérico, pero también drástico desde el funcionamiento del equipo de Martino. Caerle encima a este grupo de jugadores leprosos es injusto por donde se lo mire, pero focalizando el análisis solamente en el cotejo de anoche no se puede soslayar que la performance estuvo muy por debajo de la esperada.
Fue tal la supremacía chilena en los primero 45', que cuando se fueron al descanso la sensación fue que Newell's la había sacado barata. La Lepra siempre corrió detrás de la pelota y a la vez del resultado. Porque ya a los tres minutos la U mostró los dientes y luego del centro de Lorenzetti (dudaron Vergini y Villalba), Guille Marino controló el balón y lo ubicó con categoría lejos del alcance de Guzmán. 1 a 0.
Newell's estaba desorientado como pocas veces. No sabía cómo hacerse de la pelota y encima cuando la conseguía la rifaba. Para colmo Casco corrió desde atrás a Ubilla y ambos quedaron enroscados en el área. El juez sancionó penal y Aránguiz clavó el segundo.
Newell's era pura voluntad, pero de fútbol poco y nada. Las fallas colectivas e individuales atentaban contra cualquier remontada. Encima Guzmán le ahogó el tercero a Marino tras un yerro garrafal de Villalba. En este desconcierto que era Newell's había un jugador leproso que trató de hacerse bandera de rebeldía entre sus compañeros. No fue otro que Nacho Scocco, quien al final de la etapa clavó de tiro libre el descuento.
El complemento fue diferente. Porque la U retrocedió y Newell's sabía que era el momento de quemar las naves. A partir del amor propio, la Lepra fue ganando protagonismo. Pero cuando los rojinegros habían emparejado más el trámite llegó el manotazo de Heinze a Isaac Díaz y la roja para el Gringo.
Luego fue expulsado Rojas, que tumbó a Isnaldo. Nacho metió una volea que contuvo Herrera. Ñuls perdió un encuentro clave de local, pero no la clasificación.
Una marca y una racha
Con su gol, Ignacio Scocco llegó a 6 en Copa Libertadores e igualó la marca del paraguayo Alfredo Mendoza en Newell’s. Además, cortó una curiosa racha en el Parque, que era la peor de su historia: hacía 106 partidos que nadie marcaba de tiro libre directo.