Viernes 09 de Noviembre de 2012
Relajado y en chinelas, Federico Molinari baja al hall del hotel céntrico donde descansa antes de su participación en el torneo Sudamericano que comenzó ayer con la clasificación de las chicas y que hoy lo tendrá como atracción cuando se desarrolle la clasificación de varones. Y no es una atracción porque sí: Molinari hizo historia este año por ser el primer argentino en meterse en una final olímpica (en anillas) y a partir de ese logro la gimnasia tuvo un golpe de timón. Por eso la tranquilidad que el gimnasta de San Jorge muestra en su andar no es casual, es la síntesis de que ya cumplió su parte: “Siempre soñé con llevar a la gimnasia a lo más alto”, le dijo a Ovación.
Y luego confía: “Me mantuve en forma hasta acá porque quiero coronar el año con la medalla de oro en anillas en Rosario”.
Molinari se presta para las fotos en la terraza del hotel, no pone peros y hasta propone ir a ponerse una malla para meterse al agua, donde ensaya algunas planchas a piernas abiertas sobre el borde del jacuzzi para que el fotógrafo haga la mejor toma. No es divismo a pesar de que no reniega de la exposición. Federico sabe que mantener su imagen en primer plano es mantener en alto la bandera de la gimnasia. Y quiere cuidar ese lugar bien ganado.
—¿Cómo definís este año que fue muy largo y duro para vos pero con tantos buenos resultados?
—Fue un año largo pero excelente. Planificamos las cosas de la mejor manera y se dio todo casi a la perfección, excepto la falla en la final de los Juegos Olímpicos (se cayó en la salida y terminó octavo, lo que le valió un diploma olímpico) pero los objetivos se cumplieron ampliamente y se superaron mucho las expectativas. Ahora disfruto de poder hacer cosas diferentes con la gimnasia, tratando de laburar desde otro lado, desde el de la difusión para que el deporte sea más conocido y que esto no sólo sea un resultado sino que sea algo que permita que el día de mañana nuestro deporte sea mucho más reconocido.
—¿Fue tu mejor año?
—Sí, no hay ninguna duda. Siempre cuando llego al final del año y miro los anteriores digo lo mismo. Me voy superando y eso me deja muy conforme porque quiere decir que vengo haciendo un buen trabajo. Y este fue el mejor porque logré ir a un Juegos Olímpico por primera vez y porque encima cumplí el objetivo de estar en la final, algo que estaba muy lejano y que mucha gente no lo creía posible. Además salí campeón Panamericano, conseguí medallas en las Copas del Mundo... todos los objetivos se fueron cumpliendo. Ahora queda defender el título en el Sudamericano que ganamos el año pasado en Chile.
—Pero durante los Juegos dijiste que “ni en los sueños imaginabas estar en una final”.
—En lo más profundo de mi conciencia sabía que había una posibilidad porque matemáticamente estaba y porque había visto mucho a mis rivales, sabía quiénes iban a competir pero no me esperaba que los jueces me tuvieran tan en cuenta. Y al final tuve la oportunidad de estar entre los mejores ocho del mundo.
—¿Qué fue lo que más te sorprendió de todo lo que sobrevino a tu final olímpica?
— Lo que vino después nunca me imaginé. Y lo que más me sorprende es el reconocimiento de la gente en la calle, nunca pensé que tanta gente haya visto esa final. Personas que ni conozco me encuentran y me dicen qué bueno que haya arriesgado en la final, a pesar de que salió mal. Y eso me alegra y me deja conforme. Siempre soñé con llevar a la gimnasia a lo más alto y de a poquito lo vamos logrando. l