Viernes 18 de Diciembre de 2009
Seis impactos de bala, todos efectuados de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha presentaba el cuerpo de Leonel González, el chico de 16 años que fue abatido el martes a la noche en un oscuro procedimiento policial ocurrido en la esquina de Virasoro y San Nicolás. Uno de los plomos dio en una mano del adolescente, otro en el tórax provocándole la muerte y cuatro más en el hombro derecho, uno de los cuales llegó a fracturarle el brazo. Eso fue lo que dictaminó hasta el momento la autopsia realizada al cadáver, examen que ahora pasará a consideración del juez de Instrucción Juan Donnola.
A todo esto, los cuatros empleados de EPE que con custodia policial realizaban reparaciones sobre un transformador ubicado en la esquina donde ocurrió el hecho, ayer declararon como testigos en el juzgado y se esperaba que el próximo en presentarse sea Nicolás, el chico que estaba junto a González y que presenció lo que habría sido una ejecución sumaria.
Desde arriba.La autopsia al cadáver de González estuvo a cargo del médico Víctor Frigeri. El estudio reveló que no fueron cuatro los impactos que recibió el chico sino seis. Todas las heridas presentaban orificios de entrada y salida, pero no se hallaron rastros de ahumamiento sobre la piel del muchacho, dato que habría sido determinante para marcar la distancia desde la cual se ejecutaron los disparos. Según fuentes de la investigación, el cuerpo llegó al Instituto Médico Legal (IML) desnudo ya que la ropa que tenía puesta el chico será sometida a otra pericia, en la sección Balística, para establecer si en esas prendas quedaron huellas (de pólvora o humo) que indiquen si los disparos fueron efectuados desde corta distancia.
Los tiros se hicieron de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, de acuerdo a los datos preliminares que trascendieron ayer, lo que sostendría la denuncia hecha por el amigo de la víctima que presenció el hecho y que dijo que a González lo remataron cuando ya estaba en el piso.
La bala que en definitiva causó la muerte de González ingresó por el tórax y salió por la zona lumbar. Otra dio en la muñeca derecha y el resto, es decir cuatro, extrañamente quedaron circunscriptas en la zona del hombro derecho. Uno de esos proyectiles también fracturó un brazo. El relevamiento forense, por otra parte, no halló ninguna marca de autoagresión ni tatuajes sobre el cuerpo.
Encuentro fatal. Todo ocurrió el martes a las 22.30 en Virasoro entre Cafferata y San Nicolás. Una cuadrilla de la EPE trabajaba sobre un transformador y era custodiada por dos efectivos del Comando Radioeléctrico. En un momento dado tres jóvenes, entre los que estaban González y Nicolás, también menor de edad, aparecieron corriendo por Virasoro de este a oeste.
Nicolás le contó a La Capital que no habían hecho nada malo, que huían de otro grupo que los perseguía a tiros, que no tenían armas y que al doblar por calle Virasoro se encontraron con los policías. "Nos hicieron tirar al piso, a mi me pegaron, pero a Leonel lo balearon varias veces hasta que le dieron. Después le pusieron un fierro para decir que hubo un enfrentamiento", agregó.
La policía, en tanto, informó oficialmente que dos de los tres menores que aparecieron ante los agentes del Comando Radioeléctrico estaban armados. Uno escapó al ver a los uniformados, pero el otro, González, primero descartó un pistolón para luego desenfundar un revólver calibre 22 y disparar sobre los agentes. En ese presunto tiroteo murió el adolescente. Allegados al menor rechazaron esa hipótesis y remarcaron que Leonel "era incapaz" de enfrentarse a la policía de esa forma. También asguraron que el ama fue plantada para desviar la investigación.