Lunes 02 de Noviembre de 2015
Se sabía que el destino podía tenderle alguna trampa a Central en el camino de seguir soñando con el título. También cabía la posibilidad de que el partido contra Banfield se le pusiera cuesta arriba, más que nada porque las piernas iban a pesar toneladas si desde la Bombonera llegaban pálidas. Pero lo que no estaba en los planes de nadie era que las decisiones de Coudet le allanaran tanto el camino a Boca para gritar campeón.
Sencillamente el Chacho dirigió al equipo ayer, aunque todo el tiempo tuvo la cabeza en la final del miércoles contra Boca por la Copa Argentina. Se entiende que si tenía jugadores tocados en lo físico los preservara para el trascendental choque en Córdoba, sobre todo porque a Central no sólo le alcanzaba con hacer fuerza en el Florencio Sola, sino también debía existir una ayuda de Tigre. Pero a vuelo rasante la sensación es que los cuidó por si las moscas y el equipo que puso en cancha fue muy livianito de cuerpo como para pensar seriamente en llegar con alguna esperanza a la última fecha en el Gigante.
De ninguna manera esta derrota 2-1 tapa de tierra el campañón que está cumpliendo el conjunto de Coudet. Tampoco el hecho de ya no tener posibilidades en el campeonato defrauda las expectativas ni sería justo cargarlo en la lista de reproches.
Lo único que se quiere hacer ver es que Central no mostró su habitual estilo edificante ni encaró el partido obsesionado por la victoria. Nunca se pareció a un verdadero candidato al título. Si hasta Banfield, con un planteo más o menos despojado de temores, le marcó la cancha desde el vamos.
Y en eso mucho tuvo que ver lo diezmado que lució el equipo con las ausencias de Ruben, Larrondo y Donatti, preferentemente. La dupla titular entró cuando el pescado ya estaba vendido y por eso no contribuyó a cambiar el tono de lo que se observó desde un primer momento.
Es cierto que nadie le aseguraba a Coudet que poniendo a todos otra hubiera sido la historia. Igual, después de lo de ayer hay que decir que el DT se metió solito en una encerrona de la que puede salir muy mal parado. Sería de ilusos desconocer que Central se ganó a buen pulso el derecho de hacerse un lugar de privilegio entre los mejores equipos del país. Pero eso no quita que también lo alcancen las generales de la ley. Ya no hay términos medios ni espacio para erróneas determinaciones. Ahora, a los hinchas, jugadores, cuerpo técnico y dirigentes no les queda más remedio que ir por el desafío superador de la Copa Argentina.
Y ahí sí es tutearse con toda la gloria si se le gana el miércoles a Boca en Córdoba o este equipo será recordado sólo como "el que mejor jugó en el final del año". Por lo pronto, ayer sólo se vio una maqueta deteriorada de lo que venía proponiendo Central.