Fraticelli cargó contra la policía, el poder político y la Justicia

Domingo 22 de Noviembre de 2009

Rufino.— Carlos Fraticelli se reencontró con "su gente" en su ciudad natal. Tras imponerse del fallo que lo absolvió por la muerte de su hija, unos 200 vecinos lo recibieron en el club Jorge Newbery. Las inscripciones en las pancartas demostraban el afecto que el ex juez aún despierta en ciertos sectores de la sociedad: "Frati: Rufino esperaba este día de gloria"; "Fraticelli: Rufino te ama"; "Fraticelli: Rufino te necesita", decían las telas. El, con el gesto adusto de siempre, intercambio saludos y volvió a hablar como horas antes lo había hecho en Venado Tuerto, frente al edificio judicial en el cual se anotició del dictamen. Esta vez no se privó de realizar severas denuncias contra el ex gobernador Carlos Reutemann, contra varios integrantes del Poder Judicial y contra la policía de la Unidad Regional VIII.

"Había que preservar la imagen de Reutemann y por eso se hizo todo esto", dijo el ex magistrado rufinense. Y no anduvo con vueltas a la hora de encontrar responsables. "El ex jefe policial de la URVIII, Ricardo Milicic, me dijo que el caso debía resolverse rápidamente y estimo que habrá sido, como lo dijo el ex gobernador Carlos Reutemann, para que no ocurra otro caso María Soledad Morales. Por eso le dio instrucciones al procurador de la Corte de entonces, Jorge Bof, para que se produzca mi condena y la de mi ex mujer en el corto plazo".

En esa línea, señaló que "los brazos ejecutores de esa orden fueron la camarista Marta Juri y la fiscal Graciela Mastrocésare. Fue una gran cadena de complicidades que me sumergió en la peor de las injusticias".

Además, Fraticelli pidió sin vueltas la investigación sobre el juez de sentencia de Melincué, Fernando Vidal, sobre el que señaló que "tendría que estar preso por prevaricato por su desafortunado accionar en este caso. Otro de los que me defraudaron fue el juez Víctor Pautaso (el primero en intervenir en la causa) quien se decía mi amigo y seis meses después dijo que maté a mi hija cuando él sabía la relación que me unía a Natalia".

Dijo también que quiere "que se sancione a Pautaso porque actúo como un corrupto y un protervo ya que él tenía una relación familiar conmigo y había dicho que yo era un buen juez. No sé que pasó después para que diga que maté a mi hija".

Sobre su padecimiento en la alcaidía de Melincué, Fraticelli reseñó que "cuando me condenaron vi a través de los barrotes como festejaban varias personas que conocía. Estaban en la jefatura con el ex jefe de la UR VIII Pedro Sánz varios personeros de la Justicia y divisó al fiscal ... Pozzi y al ex juez Carlos Risso (fallecido) en aparente estado de ebriedad. Los ví vomitando y riéndose, festejando mi caso".

Fraticelli acusó sin vueltas la connivencia policial judicial durante su prisión en la alcaidía de Melincué (2000-2007) tras señalar que "hay un cocinero que se llama Mario Rodriguez que es de Firmat y está condenado por matar a su mujer. Es el confidente de los jefes policiales y de la Justicia. Cocina para los policías, limpia las armas y contesta radiogramas por las noches. Además maneja un negocio de Firmat desde la cárcel".

También explicó que en su libro detallará todas las anormalidades de la Justicia y su connivencia con la policía del departamento General López y sostuvo que "un alcalde de Melincué se hizo su casa quinta en Carreras (a 15 kilómetros de Melincué) con "las aberturas que se robaban de la alcaidía" y que "muchos presos fueron mano de obra de esa casa, incluído Mario Rodríguez ".