Fin del "chamuyo" para un as de la venta de autos robados
Tres días después de que cayera preso uno de sus archirrivales en la venta de autos robados, el lunes por la noche fue detenido Pablo K., otro especialista en el rubro, en inmediaciones del Fonavi de Seguí y Rouillón. La semana pasada había trastabillado Roberto A., uno de sus competidores. Pablo K. tenía captura recomendada por al menos ocho estafas desde mayo de 2008: cuatro en Rosario, tres en San Lorenzo y una en Cañada de Gómez.  

Miércoles 03 de Febrero de 2010

Tres días después de que cayera preso uno de sus archirrivales en la venta de autos robados, el lunes por la noche fue detenido Pablo K., otro especialista en el rubro, en inmediaciones del Fonavi de Seguí y Rouillón. La semana pasada había trastabillado Roberto A., uno de sus competidores. Según indicaron fuentes de la investigación ambos integran el selecto club de una decena de miembros que en Rosario puede vivir timando con autos con pedido de búsqueda. Pablo K. tenía captura recomendada por al menos ocho estafas desde mayo de 2008: cuatro en Rosario, tres en San Lorenzo y una en Cañada de Gómez.

Suelen decir en la calle que "el buen timador no transpira". A esto Pablo Leonardo K. le agregó buena presencia y otro ingrediente vital: el chamuyo. Ese arte de charlar en forma agradable y convincente, usando la mentira y la confusión para lograr una meta. "El tipo te veía y te abrazaba como si fuera tu amigo más incondicional. El año pasado fue a la provincia de Córdoba porque un colega había muerto. Le dio el pésame a la viuda y la mujer, que estaba en la lona, le pidió que le vendiera una camioneta para pagar deudas. La hizo venir a Rosario. La atendió en el bar de una estación de servicios por calle Oroño. Le sacó la chata, le hizo mil promesas y no le dio un mango", recordó ayer un pesquisa que lo conoce.

¿No es él? El lunes por la noche una brigada de Sustracción de Automotores realizaba un patrullaje de rutina por inmediaciones del Fonavi de Rouillón y Seguí. Cuando el móvil dobló por Rouillón hacia el sur los vigilantes de civil divisaron a un hombre bien vestido, alto, de cabello canoso. "¿Ese no es Pablo?" preguntó uno de los policías a su camarada. Fue cuestión de segundos para que el hombre fuera detenido. Tenía pedidos de captura en Rosario por causas de estafas con autos requeridos por haber sido robados: de mayo de 2009 un Chevrolet Corsa en el Juzgado de Instrucción 11ª; de diciembre de 2008, un Fiat Marea, Instrucción 5ª; de abril de 2009, una Volkswagen Caddy, Instrucción 9ª y de agosto de 2009, una Toyota Hilux, Instrucción 7ª. Luego se sumaron tres hechos similares en el departamento San Lorenzo y otro en Cañada de Gómez. Pero los investigadores estimaban ayer que esa cifra aumentará.

Las fuentes consultadas indicaron que Pablo K "estaba muy quemado ya en Rosario y por eso tenía domicilios accesorios. Dio uno en calle Dorrego al 1300. Pero también tenía en Villa Gobernador Gálvez; San Lorenzo y Capital Federal".

Su base de operaciones actual estaba en un hotel del centro porteño, a tres cuadras de la Casa Rosada. "Pablo se mueve con autos tumbados (robados). Es muy rápido. Le dan un auto robado en provincia de Buenos Aires hoy y mañana lo tiene a la venta. Le cambia patentes, fragua papeles y con un precio tentador, unos 3 mil pesos abajo de lo que cuesta en el mercado, siempre engancha candidatos", relató un investigador.

Pablo camina el rubro desde hace unos veinte años, alternando en provincia de Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba. Los voceros indicaron que se lo busca hace más de un año y que durante ese tiempo las causas en su contra se fueron incrementando. "Muchos de los autos que vendió terminaron cayendo en controles vehiculares rutinarios. Cuando se les preguntaba a los compradores de buena fe quien se los había vendido decían: Pablo K.", contó un vocero. Sobre el detenido recayeron acusaciones por estafa y abuso de confianza. "Uno de los autos que están secuestrados, una Toyota Hilux, Pablo la vendió y le dieron una Isuzu. Al otro día ya le había hecho la transferencia a la Isuzu y cuando el comprador ofreció la Hilux a una concesionaria de Merlo, en provincia de Buenos Aires, saltó que era robada. Así que la tuvimos que ir a buscar a Merlo", contó la fuente.