Falacias abortistas
Despenalizar el aborto implica legalizarlo, piedra libre para abortar y liquidar fetos. Los abortistas alegan el supuesto derecho y libertad de las madres para disponer del propio cuerpo. Pero es indiscutible científicamente que el feto no es parte del organismo materno ya que tiene su propio ADN y un programa o software para desarrollarse.

Lunes 03 de Octubre de 2011

Despenalizar el aborto implica legalizarlo, piedra libre para abortar y liquidar fetos. Los abortistas alegan el supuesto derecho y libertad de las madres para disponer del propio cuerpo. Pero es indiscutible científicamente que el feto no es parte del organismo materno ya que tiene su propio ADN y un programa o software para desarrollarse. Está dotado de vida, de naturaleza humana entonces es un ser humano indefenso e inocente por lo que abortar es matar, asesinar nada menos que al propio hijo. Al no poder refutar estas verdades los abortistas las ignoran o niegan dogmáticamente. Quizás descreen irracionalmente de ellas porque un embrión no se aprecia con los sentidos o no puede vivir fuera de la madre pero en cambio creen en cosas que tampoco se aprecian con los sentidos o que no han vivido como los átomos, galaxias, sucesos históricos y aceptan la dignidad de bebés, ancianos seniles y discapacitados que tampoco pueden sobrevivir solos. Es decir creen o aceptan lo que les conviene o no les molesta y niegan lo que no les gusta o conviene, en este caso que los fetos son seres humanos en desarrollo. Carentes de racionalidad recurren a sentimentalismos. Hablan de trescientos mil abortos anuales en el país que producen la muerte inmediata de unas cien mujeres anualmente, pero soslayan la muerte de trescientos mil fetos liquidados sin consulta ni defensa alguna. Ocultan que todo aborto como toda práctica invasiva encierra peligros. Que se ha determinado que produce secuelas psíquicas e incluso se teoriza que afecta al sistema inmunológico materno por lo que a largo plazo es superior la mortandad de las abortistas. Alegan violaciones, pobreza o embarazos peligrosos pero en la inmensa mayoría de los abortos las motivaciones son egoístas y frívolas: para tapar infidelidades, relaciones vergonzantes o para no tener hijos o más hijos. Soslayan que poderosos intereses económicos de clínicas, laboratorios, profesionales e incluso estatales (China política de hijo único) hacen lobby pro aborto. En un feminismo exacerbado, homofóbico frecuentemente, niegan derecho al padre a intervenir en la decisión de abortar o no. Patéticamente muchos abortistas despotrican contra la pena de muerte o las guerras o mano dura contra la delicuencia pero justifican el genocidio de personas por nacer. Tenemos que ser responsables de nuestros actos y ser pobre no es justificativo para matar. Para no afrontar los riesgos de los abortos no hay que abortar. Y para no tener embarazos no deseados hay que cuidarse pero no hacer pagar las consecuencias de nuestras acciones o descuidos a un tercero inocente, nada menos que el propio hijo.

Raúl Miguel Ghione, DNI. 6.033.754