Lunes 24 de Octubre de 2011
Leí la carta de Raúl Miguel Ghione del 3 de octubre pasado, y me pareció una excentricidad incluir en este tema a los átomos, las galaxias, la historia, y el software, que muchos varones machistas usan para defender a cualquier costa argumentos del varón respecto al embarazo. Es muy fácil y simplificado para el hombre hablar del aborto, total ellos sólo ponen la semillita, pero todo el fenomenal proceso de la gestación lo tiene que afrontar la mujer con todas las dificultades, molestias, dolores e incertidumbres durante nueve meses. Dice que el feto "no" es parte del organismo humano, que está dentro de la panza de la mujer pero "pertenece a la galaxia", haciendo una extensión al pensamiento y giros poéticos de este señor porque ya los tiene incluidos en el software. Alegar que el óvulo fecundado esté dotado de vida, es cierto, como también tiene vida el esperma, pero es cierto que no se parece en nada a lo que es una persona, como es un bebé a quién se le ven todas las características como para que exploten los sentimientos de afectos, poder besarlo, tocarlo, amamantarlo, criarlo y defenderlo hasta perder la vida si fuera necesario. Hay que tener sentido común, no se puede dar un beso a un óvulo fecundado. En este tema del aborto, considero que es la madre quien tiene derecho en el 99 por ciento de los casos para decidirlo, porque ella y sólo ella conoce las infinitas y traumáticas circunstancias que motivaron su gestación y su conveniencia de seguirlo o interrumpirlo, porque ella pone el cuerpo, su mente y su futuro en esta difícil decisión.
Enzo Mainieri