Sábado 12 de Diciembre de 2009
Buenos Aires.— "Pensé que no vería crecer a mis hijas", aseguró el chofer de la línea 60, Fabián Valerio Verón, quien el jueves sufrió la amputación de un dedo durante un asalto, lo que desató la bronca de sus compañeros y un paro de la línea más tradicional de Buenos Aires.
En tanto, el gobernador Daniel Scioli visitó al chofer y compartió con él y sus compañeros la sensaciones de quienes se sienten amenazados cada vez que se sientan detrás de un volante para recorrer el Gran Buenos Aires.
"Se te cruzan muchas cosas en la cabeza, una de ellas es que no vería crecer a mis hijas, que no terminaría de darles lo que tengo que darles, que es crianza, estudio y educación para que sean mujeres de bien", dijo Verón, padre de tres niñas de 4 meses y 4 y 9 años.
Recordó que cuando llegaba a la terminal que el 60 tiene en Ingeniero Maschwitz "iban tres pasajeros dormidos" y que entonces despertó "a uno que dormía en el asiento delantero, al lado mío. Cuando voy a despertar a los otros dos que estaban atrás, el primero me muestra un arma y me dice que me quede quieto, que apague las luces y siga manejando", relató.
Según Verón, los delincuentes "querían robar la máquina" canceladora de boletos y le dijeron que se quedara tranquilo, que no le iban a hacer nada. "Me empezaron a pedir las llaves de la máquina, les dije que los choferes no tenemos llaves y empezaron a pegarme, a empujarme, a golpearme, infinidad de cosas hasta que llegó lo que llegó", dijo. "Sacaron herramientas, un hachita de mano, un arma y entre golpes, que rompían la máquina, esto y lo otro, me cortaron el dedo". (Télam)