Jueves 04 de Diciembre de 2008
Gustavo Darío A. tiene 36 años y en abril pasado salió de la cárcel de Coronda donde purgó su segunda condena por robo. Nunca había tenido antecedentes por delitos sexuales, pero el martes lo apresaron en la casa de su madre acusado de haber robado y violado al menos a tres mujeres en el término de ocho días. También le imputan un cuarto episodio en el cual la víctima lo puso en fuga y se investiga si hay un quinto ataque que lo tuvo como protagonista. Todos los hechos ocurrieron en las zonas oeste y sudoeste de Rosario y muestran una misma característica: el maleante demostró que sobre sus víctimas, todas de 28 años y a las que les sustrajo alhajas y dinero, había hecho inteligencia previa.
Los episodios sucedieron entre el 13 y el 21 de noviembre pasado en los barrios Belgrano, Azcuénaga y Godoy. El acusado, un hombre de más de 1,85 metro y 100 kilos de peso, fue reconocido por sus víctimas en un mosaico fotográfico.
El disparador. La denuncia de una mujer de 28 años el jueves 13 de noviembre en la seccional 14ª dio inicio a la saga. Contó que pasadas las 18.30 un hombre llegó en una moto roja desvencijada, se metió en su casa y la redujo a punta de revólver. En la vivienda, además, estaba su prima, mayor de edad, y su hijo de 4 años, a los que el agresor maniató. El delincuente le demostró a su víctima que conocía detalles del movimiento de la casa, luego le robó dinero y alhajas, y la violó. El tenor de esa denuncia se repitió en la comisaría 14ª los días 19 y 21 de noviembre. Y en la comisaría 19ª, el 20 de noviembre.
Según confiaron fuentes allegadas a la causa, el modus operandi del atacante variaba sólo por detalles. Pero en todos puso en evidencia que había elegido y estudiado a sus víctimas. En uno de los ataques la mujer recordó que había visto al agresor cuando rondaba su casa los días previos al hecho. En dos de los ataques, el agresor se movilizó en una moto color rojo. En uno se hizo pasar por agente de policía y llegó preguntando por el apellido del marido de la víctima. En dos de las agresiones las víctimas estaban solas. Y en otros dos acompañadas por sus hijos, menores de cinco años. Tres de los ataques sucedieron en un radio de 15 cuadras.
El valor de hablar. Con todos esos datos en su haber, la Comisaría de la Mujer junto a las seccionales 14ª y la 19ª, con la tutela de la división Judiciales, iniciaron una tarea de inteligencia en la cual el valor de las víctimas para contar lo que les sucedió fue determinante.
Con la información recolectada, el juez de Instrucción Luis María Caterina ordenó dos allanamientos en los domicilios que Gustavo Darío A. tenía declarados. En uno de ellos, el de su madre, fue capturado el martes y alojado primero en la comisaría 19ª y luego en la alcaidía de Jefatura. De la vivienda, la policía secuestró ropas similares a las denunciadas por las víctimas y una moto Gilera color rojo de 110 cc, parecida a la observada en dos de los ataques.
Del detenido pudo saberse que trabajaba ocasionalmente en el Mercado de Concentración de Fisherton, que vive en pareja y que tiene hijos menores.
Tanto el juez Caterina como su par Alejandra Rodenas (Instrucción 2ª) ordenaron que siga preso acusado de robo calificado seguido de abuso sexual agravado en tres de los hechos y en el restante de robo calificado y tentativa de violación.