Viernes 18 de Enero de 2013
Rusia advirtió ayer a Estados Unidos que responderá con "una respuesta drástica" a la decisión de un tribunal estadounidense que le impuso al Kremlin una multa de 50.000 dólares diarios hasta que traspase una antigua colección de libros judíos a una organización de esa religión con sede en Nueva York.
"Es indignante que un tribunal de Washington haya decretado una sanción de multa contra un Estado soberano, hecho sin precedentes y que implica consecuencias muy graves", señaló el ministerio ruso de Asuntos Exteriores en un comunicado citado por la agencia de noticias RIA Novosti.
El comunicado publicado por la cancillería rusa calificó el veredicto de "jurídicamente nulo" y advirtió que Rusia se verá obligada a "tomar represalias drásticas", si en Estados Unidos se embargan bienes rusos no protegidos por la inmunidad diplomática, tal y como exige Jabad Lubavitch, representante de la organización judía neoyorkina.
Moscú recordó que la colección de la Biblioteca Schneerson, "se formó históricamente" en el territorio de Rusia y es "patrimonio del pueblo ruso".
El viceministro de Cultura ruso, Grigori Ivliev, aseguró por su parte que "todos los documentos fueron restaurados y se encuentran en buen estado".
"La Biblioteca Estatal de Rusia (RGB) garantiza condiciones ideales para cualquier ciudadano ruso o extranjero que desee trabajar con ellos", subrayó el funcionario.
La Biblioteca Schneerson, que incluye unos 12.000 libros y 50.000 documentos antiguos pertenecientes hoy al Fondo de Bibliotecas de Rusia, fue recopilada a principios del siglo XX por el rabí Iosef Itzjak Schneerson, líder de la comunidad jasídica de Lubavitch, quien creó su biblioteca a partir de una colección que se remonta a 1772.
Para los judíos jasídicos (interpretación ortodoxa y mística dentro del judaísmo), la biblioteca Schneerson representa un santuario.
La colección fue nacionalizada por la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en 1918. En julio de 2011, un tribunal estadounidense ordenó el traspaso de la biblioteca a la organización jasídica, Jabad Lubavitch, que desde la década de 1990 lucha por su recuperación.