Martes 09 de Febrero de 2010
La denuncia que definió cómo se gestó la emboscada que terminó con la muerte de Walter Cáceres
traía una revelación que dejó al desnudo la protección policial que reciben traficantes de droga de
la zona sur para hacer su trabajo ilícito. La persona que señaló a Carlos Fernando F., de 28 años y
apodado Chino, dijo que pagaba un canon de 3 mil pesos mensuales a la comisaría 11ª para vender
droga sin tener problemas con la ley. En Tribunales, el testigo identificó físicamente al policía
al que el Chino le pagaba la mensualidad: se trata del secretario del subcomisario a cargo de la
11ª.
Esa faceta de la denuncia implicó el descabezamiento de la seccional de
calle Lamadrid al 200 bis por parte de la Jefatura de la Unidad Regional II. Se irán el titular,
subcomisario Julio Brunelli, el segundo jefe, subcomisario Hugo Pereyra, y el secretario del
primero. Por orden judicial a los tres les secuestraron los teléfonos celulares y quedarán bajo
investigación.
La coincidencia. Esta nueva denuncia confluye con dichos de vecinos que en
distintas crónicas de La Capital, manteniendo el anonimato por temor, destacaron su reticencia a
señalar a la policía la actividad de traficantes barriales. “No investigan porque cobran para
no hacerlo”, afirmaban los vecinos.
El vínculo de corrupción entre comercializadores de droga y la
comisaría 11ª es similar al descripto por el oficial Juan José Raffo en su denuncia sobre las cajas
negras de finales de febrero de 2009. Una denuncia en la que un policía en actividad daba nombres,
apellidos, cifras y montos de la corrupción de la Inspección 3ª Zona, y que jamás fue aclarada
oficialmente. Raffo fue pasado a disponibilidad, estado en el que se mantiene.
La de Lamadrid al 200 bis también es la seccional donde Roberto Pimpi
Camino, el ex jefe de la barra brava de Newell’s, debe presentarse junto a sus hermanos cada
vez que el equipo dispute un partido. Eso fue dispuesto por el juez de Sentencia Juan Luis Giraudo
cuando los condenó a tres años de prisión condicional por los desmanes ocurridos en la sede del
parque Independencia en enero de 2009. El sábado pasado, el ocasión del encuentro contra Boca, fue
la primera vez que Pimpi, Juan Ramón y Tato Camino se presentaron a ver el partido en la
comisaría.