Martes 05 de Enero de 2010
José Martínez es un cabo primero de la policía provincial con 16 años de servicio. Hacía sólo 48
horas que había comenzado a gozar del período de vacaciones cuando fue atacado a balazos en una
heladería de Fisherton, donde se encontraba solo, como cliente, por una persona que fue derecho
hacia él y apretó el gatillo de su arma tres veces. Eso ocurrió antenoche, en el local de Juan José
Paso y Donado. Uno de los proyectiles impactó en el estómago del efectivo y quedó alojado cerca del
hígado. Los otros dieron en una pared y en la puerta de blindex del negocio, que quedó perforada a
un metro y medio de altura.
Sobre el mediodía de ayer, Martínez, de 34 años, evolucionaba en forma
favorable en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. El domingo a la noche llegó hasta allí
gracias a un vecino del barrio que lo cargó en su coche y lo trasladó.
Minutos después fue sometido a una operación que consistió en suturarle
el hígado. La intervención fue exitosa en principio y si no surgieran complicaciones de última hora
el policía sería trasladado a un centro médico privado.
El incidente. Mientras tanto, las circunstancias que rodean el ataque son un
misterio absoluto, que podría develarse cuando el agente esté en condiciones de declarar. Según el
parte policial, cerca de las 21 del domingo Martínez se encontraba en la heladería Kiwi, comercio
de los más conocidos de esa zona de Fisherton. El negocio está enclavado en la ochava noroeste de
Paso y Donado hace al menos 16 años.
El suboficial pertenece al plantel de la seccional 17ª, ubicada a unas
diez cuadras de la heladería, donde cumplía funciones de chofer. Tiene mujer y es padre de dos
chicos, uno de ellos de una pareja anterior. El último día en que trabajó antes de ingresar en
período de descanso fue el 1º de enero. Empleados de la heladería contaron a este diario que el
policía solía concurrir a tomar helado con su mujer e hijos.
El domingo a la noche llegó solo al lugar. Según testigos compró una
gaseosa en un quiosco cercano y se acercó al negocio a saludar a los empleados. Allí se produjo la
agresión.
Martínez ocupaba una de las mesas ubicadas sobre la parte de la
heladería que da sobre Juan José Paso. “Llegaron dos tipos en moto y, como les parecieron
sospechosos, el muchacho policía dio la voz de alto y ahí le empezaron a tirar. Fue como que los
reconoció antes de que esos hombres entraran a robar”, sostuvo uno de los empleados de Kiwi.
El agente recibió un balazo en el abdomen, mientras que otros dos plomos
dieron en paredes internas y externas del local. Una de las balas perforó el blindex y se incrustó
a centímetros de la puerta de los baños.
Algo personal. “No hay un motivo que explique el origen de esto, pero
estamos seguros de que fue una cuestión personal”, consignó por otra parte una fuente de la
investigación. El vocero de la pesquisa descartó por el momento que el ataque se haya producido en
ocasión de un intento de asalto al negocio. De acuerdo a los indicios recolectados, el agente fue
agredido cuando se encontraba como cliente por una persona que bajó de una moto.
“Estaba de civil, pero tampoco sabemos si portaba su arma
reglamentaria. La gente que pudo presenciar todo se fue rápidamente del lugar. El único testigo que
le pudimos tomar declaración fue el hombre que lo llevó en su auto particular hasta el hospital.
Tendremos que esperar que se recupere para escucharlo”, remarcó.
Tres balas. “Fueron tres disparos efectuados a tres metros de distancia. El primero sería
el que dio en el cuerpo, cuando el empleado probablemente se levantaba de la silla mientras el
agresor avanzaba hacia él. Los otros dos, por las trayectorias y el lugar donde aparecieron los
plomos, pudieron ser efectuados al voleo, tal vez por alguien inexperto”, afirmó un pesquisa.
Según esa observación, y por lo que pudo levantarse de los proyectiles, el arma utilizada sería un
revólver calibre 32. La investigación del episodio está a cargo de la seccional 17ª y del juez de
Instrucción en feria Javier Beltramone.
Desde esa dependencia tienen catalogado a Martínez como “tipo
familiero”. El policía herido trabaja hace dos años en la 17ª, donde tampoco descartaban la
posibilidad de su atacante hubiera buscado venganza por alguna situación ligada a lo laboral. Según
dejaron trascender algunos compañeros, Martínez vive en una zona de Ludueña en inmediaciones de
vecinos que se dedican al delito y que saben que él es policía. “Tal vez haya tenido algún
cruce con un vecino, pero no descartamos nada”, confiaron las fuentes.