Martes 01 de Octubre de 2013
"Sinceramente yo tenía miedo, pero se hizo justicia". Con los ojos humedecidos por el llanto y la voz quebrada, Gisela Alvarez manifestó alivio ante el resultado del juicio por el crimen de su tío Omar Dupuy. La chica asistió en representación de la familia de la víctima a todas las audiencias, ya que otros parientes declararon como testigos y por ese motivo no pudieron presenciarlas. "Hubo muchas cosas que quedaron fuera del juicio, cosas que no se pueden decir, pero por suerte se hizo justicia", dijo al finalizar el juicio.
"Estoy conforme con el fallo y quiero agradecer al fiscal Aníbal Vescovo", apuntó a su lado su madre y hermana de la víctima, Mónica Raquel Dupuy, que vive en una casa vecina a la de Mitre 661 donde convivían el empleado asesinado y su esposa. "Ella lo mató por nada, porque él era demasiado bueno. Tenía 44 años y la mentalidad de un chico de 10. Al principio no sabíamos quiénes habían sido. Mi hermano había estado tomando mates con nosotros antes de salir a las 22.30 y tuvimos dudas sobre quién había sido, pero ahora ya no tenemos ninguna duda", dijo.
"Yo tenía miedo —añadió Gisela— porque mi pueblo tiene 3.500 habitantes y no está preparado para este tipo de cosas . Pero no por eso yo ahora voy a llegar con una pistola y hablar cualquier cosa total quedo libre. Estamos indignados con mucha gente del pueblo que conoce a mi familia de siempre y ha salido a defender a la acusada diciendo que es inocente. Hasta inventaron pasadizos secretos entre mi casa y la de mi tío. Hay gente que dijo mentiras".
Mientras tanto, en otro extremo del mismo pasillo del primero piso de Tribunales el hijo de la mujer condenada, Fabricio, esperaba cabizbajo a que la mujer saliera escoltada por policías de la sala de audiencias. Prefirió no formular declaraciones a la prensa. "Sólo queremos que se sepa la verdad", deslizó su novia, sentada junto a él.