Sábado 20 de Diciembre de 2014
Aldo Acosta no sólo era el padre de Norma sino también de un hijo al que le había puesto su mismo nombre. El muchacho tenía 30 años cuando el 1º de abril pasado murió baleado frente a una vivienda de Presidente Roca 2360 a la que, según fuentes policiales, había llegado a robar en compañía de un cómplice que huyó.
Todo ocurrió alrededor de las 21 de ese día cuando Marcos Gabriel P., de 40 años, llegaba a su casa a bordo de un Honda Fit y se encontró en la puerta del garaje a dos hombres a los que enfrentó y con quien se trabó en una discusión primero y en una pelea después. En ese marco salió de la vivienda Luis Pablo P., hermano de Marcos y oficial reservista del Ejército, de 39 años. En su mano llevaba un arma de fuego y al ver a los desconocidos gatilló en varias oportunidades generando un intercambio de disparos que mató a Acosta.
Versiones. Oficialmente se dijo que Acosta y el otro joven habrían intentado robar la casa y que en el frente de la misma se hallaron siete vainas servidas y se secuestraron dos armas: una pistola Browning calibre 9 milímetros que sería de Luis Pablo P. con sus papeles en orden y permiso de uso vigente; y una pistola Bersa Thunder calibre 22 con cargador semicompleto que era de la víctima.
Sin embargo, Norma Acosta dijo pocas horas más tarde a ese hecho que todo lo que se decía "es mentira" porque su hermano "no era ningún delincuente". Y agregó: "No fue un enfrentamiento ni fue a robar. Lo mandaron a cobrar una plata y no era ese domicilio, se equivocaron", contó la mujer.
En ese sentido dijo que su hermano "ganaba 18 mil pesos por mes, trabajaba en el puerto e integraba el sindicato del sector. Todo es mentira, mi hermano no era un delincuente, el arma fue puesta", sostuvo Norma aquel fatídico día. Y concluyó entre lágrimas: "Dejen de ensuciar a mi hermano. El no tenía antecedentes penales. Mi familia es de trabajo, no está acostumbrada a estas cosas".