Domingo 20 de Mayo de 2012
El hombre de 38 años que estuvo internado en estado de coma al borde de la muerte y sin recibir una transfusión de sangre por su condición de testigo de Jehová, milagrosamente despertó en las últimas horas, en el Sanatorio Bazterrica, de la Capital Federal.
Sin saber de la polémica que se inició entre su padre y su mujer para determinar si se le realizaba o no la transfusión de sangre a raíz del documento que dejó firmado con su negativa a ser trasfundido por su condición de testigo de Jeová, los médicos ahora podrán preguntarle al paciente qué decisión tomar.
Su padre espera ilusionado que su hijo revoque el escrito que él mismo había firmado hace cuatro años atrás que le impide recibir sangre ajena, para que le puedan implementar la transfusión y así mejorar su estado de salud.
Pablo había recibido cinco balazos en un intento de robo al salir de su casa como todas las mañanas.
Permaneció en estado crítico durante quince días, tiempo en el que se desató una guerra entre su papá y su mujer para decidir si podía recibir una transfusión de sangre que mejoraría su critico estado de salud.
Su padre pidió a la Justicia que desconociera el mandato de la religión de su hijo y autorizara la transfusión para salvarle la vida.