Miércoles 21 de Abril de 2010
Para tener una idea de lo que sufrió la mayoría del pueblo español, podemos hacer comparaciones. La dictadura de Videla y Martínez de Hoz duró siete años y convirtió a la Argentina en una gran sepultura, dejando heridas que todavía padecemos. Sumando los períodos de la Guerra Civil Española y el posterior reinado del dictador Francisco Franco se obtienen alrededor de cuarenta y tres años de horror, con cientos de miles de muertos. En 1936 había asumido en España un gobierno republicano surgido por amplia mayoría en elecciones constitucionales. El general Franco levantó sus tropas contra ese gobierno legítimo y quizá no hubiera tenido éxito si no hubiera sido por la ayuda explícita de Hitler y Mussolini. Ambos, pero sobre todo el primero, trabajaban en un proyecto de dominación mundial sobre la base de fuerzas armadas entrenadas y de la eliminación de todos los que consideraban grupos sociales impuros (judíos, gitanos, homosexuales, minusválidos e izquierdistas). Por la afinidad antipopular de las ideas nazis, fascistas y falangistas, aquellos dictadores deben haber animado a Franco para que se levantara en armas y al mismo tiempo aprovechar la guerra desatada en España para poner a punto sus aviones, bombas y escuadrones, que después emplearían para invadir y ocupar gran parte de Europa en lo que fue la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). (Recordemos que la ciudad española de Guernica fue demolida por los aviones de Hitler). En España se enfrentaron militares alzados contra el gobierno, y un Estado que movilizó tropas y milicias para defender el orden constitucional. Fue una minoría armada contra un gobierno legal y popular. "Desde todos los lugares de la tierra" (como decía una canción que todavía se recuerda) concurrieron voluntarios que formaron las Brigadas Internacionales para defender la República Española. Muchos miles de combatientes y de civiles murieron fusilados como Federico García Lorca, en la cárcel como el poeta Miguel Hernández o en un penoso exilio como Antonio Machado. Ahora descendientes de esos desaparecidos piden que se juzgue a sus victimarios y el juez Baltasar Garzón toma en sus manos esas denuncias, pero los jueces que juraron ante Franco quieren castigarlo con la cárcel. La derecha más extrema de España se moviliza para que no haya justicia (la justicia que no existió para las víctimas del franquismo). En la persona de Garzón se quiere volver a castigar a los que tuvieron la osadía de defender un gobierno democrático que había surgido de las urnas.
Héctor Bonaparte, DNI 6.205548