El restablecimiento de la madre y la vecina
Viviana Kontides, de 41 años y una de las víctimas que sobrevivió al ataque de Estanislao Repetto, sigue internada en el Hospital Alberdi, donde a 62 días del episodio registra una lenta mejoría. “Abre los ojos y responde preguntas en voz muy baja, pero no puede conversar y los médicos dicen que le pueden quedar secuelas. La pierna y el brazo izquierdos no los mueve”, contó ayer su hermano, Eros Kontides.

Miércoles 11 de Noviembre de 2009

Viviana Kontides, de 41 años y una de las víctimas que sobrevivió al ataque de Estanislao Repetto, sigue internada en el Hospital Alberdi, donde a 62 días del episodio registra una lenta mejoría. “Abre los ojos y responde preguntas en voz muy baja, pero no puede conversar y los médicos dicen que le pueden quedar secuelas. La pierna y el brazo izquierdos no los mueve”, contó ayer su hermano, Eros Kontides.

“La mejoría es paulatina. Va a llevar mucho tiempo y le pueden quedar secuelas. Ella no mueve el brazo izquierdo ni la pierna izquierda. La parte clínica está bien, está evolucionando dentro del cuadro. Estamos expectantes, esperando que se mejore. No sabemos si es consciente de lo que sucedió o no”, describió Eros el cuadro de su hermana, quien está bajo tratamiento psicológico y de una junta de médicos, neurólogos, fisiatras y clínicos.

Kontides indicó que la resonancia y la tomografía que le practicaron a su hermana no detectaron lesiones, pero “los médicos no descartan que tenga lesiones neurológicas. Es muy difícil que mi hermana, que tiene una hija de 7 años, vuelva a hacer una vida normal y valerse por sí misma. El futuro de ella es lo que aparece más comprometido”.

La mamá. En tanto, la madre de Estanislao, Viviana Bearzotti, ya fue dada de alta del sanatorio Parque, donde estuvo internada durante semanas tras el ataque de su hijo. La mujer fue sometida a una cirugía de rostro a raíz de la dentellada que le provocó un desgarro del pómulo derecho y se sobrepone al shock del ataque y el deceso de su hijo mayor. En ocasiones se la vio nuevamente en la galería Rosario, donde la familia maneja un comercio de ropa interior femenina.