El rally daña yacimientos peruanos
En Perú y España, como en años anteriores ocurrió en Córdoba, Patagonia y Mendoza, científicos, ambientalistas y organizaciones populares repudiaron y se movilizan ante el impacto que provoca en ecosistemas el pesado y polvoriento paso de la caravana del rally Dakar 2012.

Lunes 02 de Enero de 2012

En Perú y España, como en años anteriores ocurrió en Córdoba, Patagonia y Mendoza, científicos, ambientalistas y organizaciones populares repudiaron y se movilizan ante el impacto que provoca en ecosistemas el pesado y polvoriento paso de la caravana del rally Dakar 2012.

En Lima preocupa que la ruta trazada deje irreparables daños en los sureños desiertos de Ica y Arequipa, donde se hallan las huellas paleontológicos de más de 20 millones de años.

"Según la carta general que conseguimos sobre la región de Ica y Arequipa, el rally pasará sobre un yacimiento importantísimo de cetáceos, delfines, lobos marinos y tiburones. Sólo en los alrededores de Cerro Blanco hay cientos de vestigios del mioceno (hace entre 7,5 y 5,5 millones de años)", señaló Klaus Hönninger, director del Museo Paleontológico Meyer-Hönninger, de la capital peruana, a La Capital.

"Me indigna como hombre de ciencia que los organizadores del evento, ante la protesta, se basen en una autorización burocrática, entregada por el Ministerio de Cultura, que no cuenta con paleontólogos y tampoco han mostrado jamás interés por la zona", señaló el investigador, que estudió ese desierto por más de cinco años con Fernando Muñiz Guinea, prestigioso paleontólogo español.

El museo peruano pidió al gobierno y a los organizadores del Dakar que se informen científicamente sobre las zonas a evitar y proteger. Pero como es un ritual, se mantiene un estricto secreto sobre la ruta detallada y definitiva de la competencia.

Los fósiles aparecen a la superficie en Ocucaje, "cementerio prehistórico" de 40 millones de años, tierras resecas que tras ser inundadas el mar hace milenios hoy es un yacimiento de restos marinos. Temen que además de ser aplastado o tapados por el polvo destapado, tampoco que falten los cazadores y traficantes de fósiles. Los hombres de ciencia exigen que se respeten las investigaciones que por años se desarrollan para estudiar los procesos evolutivos y climatológicos del planeta.

En su tramo final, el rally entrará el 12 de enero en Perú y recorrerá Tacna, Moquegua, Arequipa e Ica, para arribar a Lima el 15. Hasta ahora, sólo se ha informado que sería resguardada la zona de las Líneas de Nasca, gigantes figuras prehispánicas en el desierto de Ica.

Patrimonio cultural. El paleontólogo español Fernando Muñiz Guinea sostiene: "En Perú se hallaron esqueletos completos y articulados: peces, pingüinos, pelicanos y perezosos gigantes, entre otros. Es excepcional la conservación de los fósiles de cetáceos, esqueletos que conservan las barbas o el molde interno del cerebro de ballenas. Los restos de organismos que no tienen partes duras es difícil que fosilicen. Es un patrimonio paleontológico único en el mundo y que aporta información novedosa sobre la historia de la vida en la Tierra".

"El registro de estos fósiles abarca desde hace 50 millones de años de antigüedad. La abundancia en el caso de las ballenas y los tiburones es extraordinaria, no sólo en el espacio sino en el tiempo. Se puede seguir una secuencia temporal de estos grupos gracias a los extraordinarios yacimientos y geología del entorno", señala desde España el profesor de Geología de la Universidad de Huelva, consultado por La Capital.

Muñiz Guinea sostiene que "se debe impedir el posible destrozo que ocasione el evento deportivo sobre ese patrimonio cultural, científico y natural único para el conocimiento de la vida en la Tierra y para la humanidad. La planificación debe conservar este patrimonio único y no provocar una destrucción irreparable de los fósiles, el expolio del patrimonio natural y cultural y la degradación por residuos del medio y del paisaje".

El científico, que trabajó con sedimentos del mioceno en el desierto peruano, resalta palabras del pensador francés Victor Hugo (1802-1885), cuando decía: "Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no la escucha".