Viernes 18 de Septiembre de 2015
Estos últimos meses hemos sido testigos de innumerables situaciones escandalosas en diversas elecciones, empezando por las generales de Santa Fe, luego las PASO nacionales y últimamente en Tucumán. A través del debate y el consenso, tenemos que lograr un gran acuerdo que nos permita encontrar un sistema superador al que funciona hoy y no sumergirnos en la búsqueda de soluciones mágicas. Parece que el voto electrónico viene a solucionar los problemas de fraude o de falta de transparencia que se presentan en las elecciones, pero esa afirmación que genera muchos interrogantes.
Desde 2011 Santa Fe adoptó la boleta única, un gran avance en el sistema electoral. Si bien no hay sistemas perfectos, este llegó para oxigenar a la política, hacer el proceso más transparente y corregir viejos vicios muy arraigados, como el robo de boletas. Hay que realizar los ajustes y reformas necesarias que permitan mejorarlo. La carga de los datos de cada mesa puede ser un paso para rediseñar.
Hay que transparentar aun más el sistema y se puede hacer gracias a las herramientas tecnológicas que hay en la actualidad, por ejemplo escaneando los certificados de escrutinio y los telegramas, y a medida que se cargan en el sistema publicarlos en forma simultánea en una web de manera que permita un automático control de los fiscales y la ciudadanía mientras se desarrolla el proceso. De igual modo, debemos retomar la práctica de integrar las autoridades de mesa con docentes y personal del Ministerio de Justicia. De esta manera, la retribución por los servicios prestados el día de los comicios, que debe ser muy buena, podrá ser liquidada en su recibo de sueldo. Con esto se evita la participación de los partidos políticos en la composición de las autoridades de mesa, contribuyendo a paliar las irregularidades, trampas y oportunismos.
La incorporación en el debate del voto electrónico genera muchas dudas. En el plano del derecho comparado, son varios los países que en el pasado tomaron ese camino y luego dieron marcha atrás, porque con los avances tecnológicos no se puede garantizar la invulnerabilidad del proceso y además pone en riesgo uno de los requisitos fundamentales del voto: el secreto.
Hoy parece que el voto electrónico garantiza 100 por ciento la eficiencia, eficacia y transparencia del proceso electoral, que se termina con el fraude y las sospechas, y esto no es así. Pero hay que estudiarlo en profundidad, analizar todos los antecedentes posibles y debatirlo junto a todas las fuerzas políticas y la sociedad civil.
Notamos que Alemania utilizó durante un tiempo este mecanismo, pero en 2009 la Corte Constitucional Federal declaró inconstitucional el uso de aparatos electorales orientados por computador. Este no es el único país donde se debió dar marcha atrás con la boleta electrónica por las fallas generadas. Finlandia realizó una prueba en elecciones municipales tras la aprobación del Parlamento en 2008, pero ante las numerosas fallas el gobierno decidió no continuar con el sistema. El mismo año, Holanda también decidió volver al tradicional voto en papel. En Irlanda, tras un reporte negativo de una comisión examinadora, el gobierno anunció en 2009 la suspensión del voto electrónico por los costos económicos y la escasa satisfacción del electorado. Finalmente, en 2012 vendieron las máquinas electrónicas. Gran Bretaña realizó pruebas con diferentes mecanismos electrónicos durante cinco años. Como resultado, la Comisión Electoral declaró en 2012 que la seguridad y garantías adoptadas son insuficientes y consecuentemente continúan con el sistema tradicional.
También en algunos estados de Estados Unidos este sistema está en estudio y se prevé que en poco tiempo varios adopten otra vez un sistema de boleta de papel o mixto.
Con la boleta electrónica no podemos garantizar la participación de todos los partidos en el escrutinio. El software utilizado no evita que se puedan alterar los resultados, de esta manera la principal función del sistema de votación no está garantizada. El voto cantado es otro punto problemático que no queda superado con este sistema. El clientelismo se combate con el secreto de sufragio, pero cuando no hay garantías el votante queda más expuesto.
El sistema actual de votación tiene la enorme falencia de no garantizar la transparencia en la carga de resultados, pero con el voto electrónico este momento será aun más vulnerable dado que los datos son enviados a través de Internet sin ningún control de las autoridades, pudiéndose modificar los resultados como se hace con el telegrama actual. Los mecanismos de fraude lamentablemente no quedarán en el pasado.
Las soluciones mágicas jaquean a la democracia. La boleta electrónica se presenta como el paladín de la velocidad cuando nuevamente estamos perdiendo el foco. Los santafesinos tenemos un problema más importante que debemos solucionar en primer lugar: la transparencia.
Norberto Nicotra