Martes 28 de Octubre de 2008
El 21 de octubre Cristina anunció en una carpa montada en el interior de la Ansés la eliminación de la jubilación privada, decisión que provocó un terremoto político en el país. La jubilación privada, identificada con las siglas AFJP, formó parte del saqueo de la Argentina orquestado por el tándem Menem-Cavallo en los noventa. En su libro "El saqueo de la Argentina", María Seoane dice que la creación de la jubilación privada implicó una gigantesca transferencia de ingresos de los trabajadores y del Estado a los empresarios y a la propia jubilación privada. Lo que hicieron Menem y Cavallo fue quitarle por la fuerza al sector estatal unos 80 mil millones de pesos para entregárselos al sector privado. La ley 24.241 de 1993 legalizó el latrocinio. Seoane rememora todo lo que rodeó a la sanción de esa ley en el Congreso de la Nación, destacando el rol que jugó, por su defensa de la ética política, el diputado Carlos Chacho Alvarez, quien se había alejado del peronismo luego de que Menem indultara a los comandantes del "Proceso". Las AFJP sólo fueron un negocio que abultó los bolsillos de una élite económica depredadora que contó con la complicidad del gobierno menemista. Lejos de mejorar la calidad de las prestaciones existentes la jubilación privada trajo aparejadas desastrosas consecuencias para quienes, encandilados por la magia neoliberal, creyeron ver en las AFJP el fin de todas sus penurias y desdichas. Durante años la jubilación privada estuvo congelada a los niveles de 1992 (bajísimos, por cierto) hasta que en el invierno de 2001 el tándem De la Rúa-Cavallo redujo en un 13 por ciento los haberes de quienes ganaban más de 500 pesos. Hacia 2002 muchos eran los trabajadores que buscaban desesperadamente cómo regresar a la órbita estatal. En definitiva, las AFJP fueron un engaño colectivo amparado por un presidente que no fue más que un lacayo del Consenso de Washington.
Hernán Andrés Kruse, hkruse@hotmail.com