Sábado 27 de Febrero de 2016
Habla poco, muy poco el cantante de La Beriso. Sus palabras no motivan demasiado. Es inversamente proporcional a lo que genera la música de la banda, que llena estadios y hasta se dio el gusto de ser una de las elegidas, junto con Ciro y Los Persas, para preceder los shows de Los Rolling Stones en la Argentina. Rolo contesta sin demasiadas argumentaciones. Y larga bocanadas sin filtro, lo que algunos lo verán como algo auténtico y otros no tanto. Rolo Sartorio es el vocalista, guitarrista y compositor de la banda que completan Pablo Ferradas en guitarra, Emiliano Mansilla en guitarra, Ezequiel Bolli en bajo, Javier Pandolfi en batería, Conde Kunga en teclados y Pablo Puntoriero en saxo. Hoy, desde las 20, tocarán ante un colmado Metropolitano (Alto Rosario Shopping) para mostrar las canciones de su disco “Historias”. En diálogo con Escenario, Rolo hablará de los comienzos de la banda, de Callejeros, de las canciones de amor, de la conveniencia o no de meterse en política y del boom de la cumbia pop: “Los pibes cuando van creciendo escuchan cualquier cosa que sea pegadiza”. Un, dos, tres, va, con ustedes: La Beriso.
—¿Qué cambió en La Beriso para pasar de ser una banda del under a una banda de estadios?
—Yo creo que no cambió nada, lo que pasó es que la banda se hizo más conocida, el boca en boca fue acelerando demasiado y hoy nos encuentra con lugares grandes agotados, acabamos de hacer un show el sábado pasado para 15 mil personas, creo que fue eso, la banda se fue poniendo masiva.
—¿Tuvo que ver el cambio de compañía por el hecho de pasar a una multinacional como Sony?
—No, la compañía no tuvo nada que ver, porque lo único que hace es distribuir el disco. Mucha gente habla pensando que la compañía te cambia, pero por lo menos con nosotros no. No existen bandas argentinas de rock que empiecen a llevar gente por la compañía.
—Me refiero a la difusión en radios, diarios, televisión y redes sociales a partir de que se trata de una firma reconocida...
—No, te juro que de verdad no, las radios que nos pasan nos llamaron a nosotros, a nuestro manager, para que les pasáramos temas y discos, pero la compañía no tuvo que ver con nada.
—En cuanto a lo estrictamente artístico, ¿la producción de Alvaro Villagra en “Historias” les dio un salto de calidad a la banda?
—En realidad sí, es el primer disco que se pudo juntar plata para grabar bien, estuvo el Tano Marciello en las violas, y eso también influye, es bastante diferente. Es verdad que tuvo más aceptación este disco, pero en los shows la gente te canta desde el primer tema que grabamos hasta el último.
—”Historias” es un disco con más letras de amor que otros de la banda, como “Culpable” (2009) por ejemplo, en donde aparecían letras tuyas más crudas y politizadas.
—Mirá, muchos dicen que hacemos canciones de amor y no sé, porque “Madrugada” no es de amor, “Ella” tampoco, “No me olvides” tampoco, “Otra noche más” no es de amor, así que no sé si es tan así.
—Quizá la gente, parafraseando el título del disco, haga sus propias historias con esas canciones.
—Claro, lógico, pasa eso.
—¿Cuáles son tus principales preocupaciones a la hora de escribir?
—Depende el momento que esté y lo que se te pasa por la cabeza. Pero, por ejemplo, “Ella” se refiere a una chica golpeada, no tiene nada de amor, eso es un tema social.
—El hit de este disco, y que tuvo mucho que ver con este gran momento de la banda, es “Madrugada”, que es un reggae, sin embargo ustedes son una banda de rock. ¿Es otra de las rarezas de este éxito?
—Sí, el tema ese pegó en todo el país, pero viste como son las canciones, cuando son lindas no importa el género. Y nosotros somos una banda de rock que hace canciones, y salió esa canción que vino a ayudarnos Néstor (Ramljak, cantante de Nonpalidece), de Nonpa, y nada, la canción es linda y le gusta a todo el mundo, muchas más explicaciones no tiene.
—Cuando fue el boom de Divididos con “Qué ves” en el 93, el tema se hizo tan masivo que ellos ni lo incorporaban a los shows. ¿Ustedes tienen ese temor de que el hit suene tanto que sea contraproducente?
—No, la verdad que no, nosotros hacemos las canciones y no nos preocupamos si un tema supera al otro. Te puede pasar, pero no les damos bola a esas cosas.
—¿Cómo fueron los comienzos de La Beriso?
—En el 96, hace veinte años, lo que pasa es que tardé mucho en encontrar lo que buscaba, tanto a los músicos, porque antes no había Internet, y yo ponía un aviso en Segunda Mano, y pasaban dos meses hasta que los encontraba y después no me gustaban y otra vez volvía a empezar, y te pasaba un año muy rápido, y por eso tardé mucho.
—¿Cuando arrancó fuerte la banda?
—La banda arranca con todo en el 2000, con parte de los músicos que hay ahora, y desde el 2003 que estamos con esta formación y ahí arranca toda esta etapa fuerte.
—¿Cuál es el punto de inflexión de la banda, ese momento en que ustedes sintieron que ya era masiva?
—Yo me acuerdo cuando hicimos un show en Capital, en 2006, para 160 personas, y después yo me animé a hacer una fecha para 500 personas y nos fue muy bien. Lo que pasa es que nadie se entera de todo lo que pasó, y es lógico. Pero creo que el punto clave fue ese, cuando empezamos a tocar para 500, después tocamos en el Teatro de Flores para 1.000, para 2000, y de ahí pasamos al microestadio de Lanús para 3.000 y pico, y fuimos subiendo de a poco, por eso te digo que se dio todo muy despacio.
—Cuando desaparece Callejeros dejó un vacío en el rock argentino y muchas bandas cubrieron ese espacio. ¿Ustedes piensan que la puerta que abrió la banda del Pato Fontanet les permitió que entren otras tantas como la de ustedes?
—Yo no creo que una banda abra puertas a otras en ese sentido. Yo lo que creo que van cambiando las generaciones y ellos van encontrando las bandas que van surgiendo, como ahora hay chicos que tienen 10, 12 años y van descubriendo una banda que por ahí yo no conozco y quizá dentro de unos años sea una banda grande. Entonces entre ellos se empiezan a hablar, tienen 13, 14, 15 años, empiezan a ir a los shows, y empiezan a hacer masivas a esas bandas, eso es lo que va pasando, me parece. Aparte, siempre es necesario que cuando una banda llega a ser grande, que aparezca otra también, eso es bueno para la música.
—Se vive una grieta evidente en el plano político, social e ideológico. ¿Creés que el rock argentino debería ser más comprometido en su mensaje, así como lo fue en los años 70 y 80, por ejemplo?
—Yo creo que el rock no se tendría que meter en eso, porque un cantante puede influir en mucha gente, entonces, si el pensamiento de una sola persona influye en miles, puede estar equivocado y hacer un desastre, ¿entendés? Yo creo que el rock siempre tiene que estar en contra del que está de turno, simplemente para que se sientan observados y qué se yo. Pero, igual, en política nosotros tratamos de no meternos.
—De todos modos, en muchas de sus canciones tienen posiciones contestatarias hacia la clase política.
—Claro, pero hacia toda la clase política, viste.
—Vos decís que a ustedes les conviene no hacer cuestiones partidarias.
—La verdad que no es por conveniencia, yo creo que no ganás nada, o sea, ni tirarte en contra, ni tirarte a favor, creo que uno tiene que hacer letras y las canciones son canciones, que de última lo que tenés que decir lo hacés en las canciones, ahí sí me parece que hay que comprometerse.