Domingo 13 de Marzo de 2011
Las formas de acción del Estado en las políticas agropecuarias fueron siempre materia de discusión en Argentina. El poder político, con actuaciones que oscilaron entre el intervencionismo voluntarista y la ausencia descarada, siempre siguió muy de cerca los pasos de uno de los sectores más poderosos de la economía nacional.
Después de haber sido zona liberada durante los 90, los gobiernos kirchneristas ensayaron diferentes maneras de convivencia obligada con el campo, siempre bajo la marca de la política de retenciones a las exportaciones como agenda innegociable. Del lado de los privados, la relación con el sector público también se mueve en un rango de pedidos que van desde la exigencia por el libre mercado, hasta el reclamo de ayuda estatal cuando la guerra es intersectorial, como para muchos fue la polémica entre productores y exportadores por la venta de trigo.