Miércoles 23 de Septiembre de 2009
El primer sistema de juego en el fútbol se implementó en Inglaterra en 1863, donde sólo se distinguía a un arquero, dos defensas y ocho delanteros. Recién en 1930 el entrenador Chapman, con Arsenal de Londres, instauró el sistema de la WM, el que fue la base del fútbol moderno hasta que Brasil presentara en Suecia 1958 el 4-2-4, colocando la piedra fundamental de los sistemas actuales. Luego todo mutó al 4-3-3, sistema que se impuso hasta los años 80 y que dio lugar a la posición de enganche definida, llamado "regista" para los italianos, "play maker" para los ingleses y que en nuestra tierra se lo señala al "diez". El enganche es, por antonomasia, quien decide cómo, cuándo y por dónde juega su equipo. El que maneja los tiempos. Luego de México 86, ganado por la selección argentina, la dinámica del juego se incrementó notoriamente, requiriendo a los jugadores más versatilidad y rendimiento físico-táctico. En este escenario el enganche se convirtió en una pieza controlable y previsible. En nuestros días con el 4-4-2 como sistema dominante o un 3-5-2 en menor escala, la figura del diez entró en desuso. Esto no significa que no se pueda jugar con ellos, pero sí implica que las excepciones deben tener un elevado nivel de aptitud y desequilibrio. El fútbol presenta dos situaciones, se posee o no la pelota. Jugar con enganche significa restarse un hombre en la postura defensiva, situación que no agrada a la mayoría de los entrenadores. La evolución no debe llevarnos a una discusión sin sentido más allá de los gustos futbolísticos. Sí a adaptar las distintas características de los jugadores para que se puedan insertar en el juego moderno. En el futuro, el fútbol de alta competencia será muy veloz y con espacios cada vez más reducidos para generar juego. Esto equivale a decir que únicamente podrán adaptarse aquellos que posean precisión, velocidad y muy buena técnica. Esto equivale a decir que el diez tendrá todas las chances de seguir siendo protagonista, siempre y cuando entienda que este hermoso juego se lleva a cabo con y sin la pelota. Si esto ocurre la figura del enganche tendrá larga vida. Si por el contrario se queda en el modelo impuesto por Juan Román Riquelme, esa función camina directo a la extinción.