Martes 12 de Enero de 2010
Los rastros de un ensañamiento inusitado quedaron marcados en el cuerpo de José Luis Conde, el
empleado de la Aduana de 38 años que el domingo a la mañana fue asesinado en su departamento de
Laprida 1062. Así lo reveló la autopsia practicada al cuerpo del hombre de 38 años. El estudio
determinó que fue estrangulado con las mismas prendas de vestir que tenía atadas al cuello cuando
una amiga lo encontró sin vida en el piso de la cocina.
El estudio realizado en el Instituto Médico Legal de Rosario determinó
que fue el estrangulamiento la causa del deceso de Conde y además tomó nota de una inédita saña:
según una fuente judicial, estaba muy golpeado en todo el cuerpo, tenía marcas de golpes de puño,
lesiones por arrastre, la cara desfigurada, cortes y un traumatismo en la cabeza. El domingo a la
noche fuentes del caso habían señalado que fue esa la causa de la muerte, pero ahora la autopsia la
adjudicó a la asfixia.
Sin piedad. De acuerdo con un vocero de Tribunales, al remitir su informe al juez
Javier Beltramone el forense Víctor Frigeri le reveló que “hacía mucho tiempo que no veía
tanta saña” en un crimen.
Este dato, para los investigadores, no modifica la hipótesis de que fue
atacado con fines de robo, posiblemente —estiman— por alguna pareja ocasional con quien
había mantenido relaciones sexuales antes del ataque.
En tanto, los investigadores de la Brigada de Homicidios y de la
comisaría 1ª les tomaban declaraciones ayer a vecinos y allegados a la víctima para tratar de
“dilucidar sus conexiones, su ambiente y qué lugares frecuentaba”, según apuntó una
fuente policial. Por la tarde estaba previsto que declarara una ex pareja de Conde.
El empleado de 38 años vivía con una prima en un departamento de planta
alta de Laprida 1062 donde el domingo a la mañana fue hallado muerto por una amiga que llegó a
desayunar con él. Tenía las manos atadas y estaba vestido con ropa interior de mujer. En el cuello
tenía amarrados una campera, un vestido y una calza negra. El rostro estaba desfigurado a golpes.
La noche previa al ataque, que ocurrió alrededor de las 7 del domingo, su prima no se encontraba en
la vivienda.
Cuando llegó, tras el llamado de la amiga que halló el cuerpo, advirtió
en medio de las habitaciones revueltas de la casa que faltaban una notebook, una filmadora, unmp5 y
un celular V3.
La noticia del atroz ataque a Conde, oriundo de la localidad entrerriana
de Diamante, sacudió a sus conocidos de la Aduana local. Un funcionario de la administración señaló
que los compañeros de trabajo reaccionaron con “sorpresa y dolor. La gente está muy shockeada
por la magnitud del hecho”. Recordó a Conde como un empleado “eficiente, que cumplía
con regularidad su trabajo”, que era recatado con su vida privada y desde que ingresó, 15
años atrás, trabajó siempre en la oficina de sumarios.