El difícil regreso a la vida de una mujer atacada en Alberdi
Viviana Kontides, la mujer de 41 años que sufrió un severo traumatismo de cráneo al ser golpeada por su vecino Estanislao Repetto la noche que el joven cometió un doble homicidio en medio de un brote psicótico, fue dada de alta tras permanecer más de tres meses internada.

Viernes 22 de Enero de 2010

Viviana Kontides, la mujer de 41 años que sufrió un severo traumatismo de cráneo al ser golpeada por su vecino Estanislao Repetto la noche que el joven cometió un doble homicidio en medio de un brote psicótico, fue dada de alta tras permanecer más de tres meses internada. Puede comunicarse y empieza a alimentarse por sus propios medios, aunque deberá iniciar una rehabilitación para recuperar la movilidad de la parte izquierda del cuerpo.

A Viviana Kontides sus familiares debieron contarle cómo fue el ataque en el que ella quedó inconsciente y su padre, Sabas Kontides, perdió la vida, tras la irrupción de Lalo Repetto en su casa de Marull 256, en Alberdi. Es que no recuerda nada de lo ocurrido la madrugada del 10 de septiembre.

"Del ataque no recuerda nada. Se le contó para que estuviera al tanto. Ella puede comunicarse, puede hablar, reconoce a las personas. Presenta momentos donde no tiene mucha lucidez porque hay recuerdos que posiblemente se le hayan borrado. Tuvo un traumatismo de cráneo muy severo con un derrame, una inflamación muy importante", contó Heros Kontides, hermano de Viviana.

La mujer estuvo internada más de tres meses en el Hospital Alberdi, donde se repuso lentamente de la severa lesión. El 31 de diciembre le permitieron volver a su casa para comenzar el año con sus familiares y su hija de 8 años. Se encuentra bajo una internación domiciliaria, lo que requiere que los médicos, enfermeros y kinesiólogos vayan a verla a su domicilio.

"Requiere cuidados permanentes en el sentido de lo que significa bañarla, cambiarla y darle los medicamentos. Está empezando a alimentarse sola pero no olvidemos que sólo puede mover un brazo. Le falta recuperar la parte motriz y no puede caminar porque presenta dificultades en la parte izquierda del cuerpo", describió Kontides. En los próximos días Viviana comenzará una rehabilitación en el Ilar.

Pronóstico.El tratamiento, según su hermano, "va a ser a largo plazo, no hay un pronóstico. Puede ser de acá a un año". La familia debió acomodarse a los gastos que supone ese tratamiento, que según Heros se vio aligerado por el hecho de haber acudido a una institución pública. Además, la mujer fue declarada incapacitada para recibir asistencia del Estado. "Mientras tanto hay algunos gastos que cuesta afrontar. Han venido personas de buen corazón que me han traído pañales descartables", agradeció.

La familia Kontides inició una acción civil en la causa penal que se abrió contra Lalo Repetto, una medida que les permitirá solicitar alguna reparación material. "Es que todo esto ha generado un desorden económico", planteó Kontides.

Pese al drama que debieron atravesar, los Kontides mantienen una buena relación con sus vecinos: la mamá de Lalo, según contó Heros, se acercó "personalmente a dar el pésame y a pedir perdón por todo lo que sucedió. Es comprensible la situación en que está ella también como madre. Tengo entendido que el chico está lúcido y sabe que mató al hermano, pero no sabemos cómo va a quedar el caso", añadió.

La última medida judicial en la causa fue solicitada por el juez de Instrucción Alfredo Ivaldi Artacho, quien les pidió a los médicos forenses de Tribunales que sugieran un lugar de internación apto para el caso de Lalo. El chico, de 20 años, fue internado en el neuropsiquiátrico Agudo Avila y una junta médica dictaminó que sufrió una "psicosis delirante aguda". Un día antes del ataque el joven había sido internado en el instituto Philippe Pinel, de Oroño y Zeballos, para un tratamiento por depresión, pero a la 1 de la madrugada escapó y se fue caminando, descalzo, hasta su casa de Marull 272.

Una vez allí mató a cuchilladas a su hermano Nicolás, de 22 años. Luego se subió a su Ford Ka e irrumpió violentamente en la vivienda vecina. Allí atacó a golpes a Sabas Kontides, de 87 años, quien había asomado a la calle al escuchar los gritos

El joven volvió a su casa y se encontró con su madre, Viviana María Bearzotti, a quien mordió en el rostro y comenzó a comprimirle el cuello. En ese momento llegó la policía.