El crucero incendiado y la otra cara del placer
Un lujoso crucero que llegó remolcado a San Diego después de quedarse sin energía eléctrica representó un caso afortunado en muchos aspectos. Nadie de las 4.500 personas a bordo murió ni sufrió lesiones graves...

Domingo 14 de Noviembre de 2010

Un lujoso crucero que llegó remolcado a San Diego después de quedarse sin energía eléctrica representó un caso afortunado en muchos aspectos. Nadie de las 4.500 personas a bordo murió ni sufrió lesiones graves, pero el desperfecto ocurrió en aguas inusualmente tranquilas.
  La historia del buque averiado ilustra cuán rápidamente la situación puede tornarse peligrosa en una ciudad flotante que transporta a miles de personas. Ello ha llevado a peticiones para que se analice con cuidado si los cruceros cuentan con el equipo apropiado para lidiar con varios problemas que podrían surgir: mar embravecido, brotes infecciosos a bordo o problemas mecánicos que pueden dejar los barcos a la deriva en condiciones meteorológicas de riesgo.
  “Si usted quiere unas vacaciones totalmente previsibles, no vaya al mar”, dijo Carolyn Spencer Brown, directora de la publicación de esta industria, Cruisecritic.com, y quien ha viajado en más de 200 cruceros. “Los barcos son cada vez más grandes y tienen mejores sistemas de estabilización que antes, pero todavía se desplazan por el mar. El mar es la naturaleza y la naturaleza es imprevisible”.
  En caso de que el Splendor hubiera navegado en el Atlántico Norte en el invierno, y no a 65 kilómetros de la costa de México y en aguas tranquilas, la situación pudo haber sido mucho peor, dijo el abogado Charles Lipcon, especialista en derecho marítimo.
  “El clima en el Atlántico Norte y frente a la costa de Sudáfrica puede ser terrible”, señaló. “Los capitanes tratan habitualmente de navegar cerca del puerto, de modo que si ocurre algo malo puedan evitar esto. Pero algunas veces no tienen otra opción”.
  Otro golpe de suerte para el crucero de la Carnival consistió en que el portaaviones Ronald Reagan estaba en la zona, realizando maniobras de entrenamiento. Sus 6.000 marinos acudieron rápidamente al rescate, con alimentos y otros artículos.
  Los remolcadores tampoco estaban lejos, y llevaron el crucero de 290 metros de eslora a lo largo de 320 kilómetros, hasta un muelle de San Diego. El crucero llegó el jueves último y terminaron los tres días de inconvenientes para los pasajeros.
  Muchos de ellos se quejaron por la calidad de la comida que se les suministró de emergencia y por la falta de retretes que funcionaran en forma adecuada. Sin embargo, elogiaron a los tripulantes por llevar a toda la gente a los botes salvavidas, cuyo uso no resultó necesario.
  El fuego en el cuarto de máquinas fue extinguido rápidamente y nadie resultó herido. Pero queda la incertidumbre de qué pasó. Es raro que un incendio obligue a desactivar todo un cuarto de máquinas y corte todo el sistema de respaldo para el suministro eléctrico a bordo.
  Panamá, sede de las pericias, que se harán en la nave, accedió a que la guardia Costera estadounidense se una a la investigación, porque la mayoría de los pasajeros eran ciudadanos estadounidenses. Dos expertos de la Junta ayudarán también.

Investigación

Los investigadores tratan de determinar por qué se desató el incendio en el crucero Splendor y también analizarán la respuesta de la tripulación al siniestro. Los cruceros cuentan con planes amplios de contingencia, que incluyen la realización de simulacros supervisados por la Guardia Costera, que había examinado los equipos de detección de humo y calor, así como los sistemas de ingeniería, apenas un día antes de que las máquinas estallaran.