El corredor de la ruta 21 vive un boom de desarrollos inmobiliarios

La transformación de la arteria en autovía se da al compás del crecimiento de barrios abiertos y cerrados desde Alvear hasta Fighiera. Un fenómeno al estilo de Funes y Roldán

Domingo 16 de Junio de 2024

Un boom de desarrollos inmobiliarios a la vera de la ruta provincial 21 está armando un nuevo corredor al estilo Funes y Roldán, pero hacia el sur de Rosario. La conexión vial se está convirtiendo en autovía desde la localidad de Alvear hasta Fighiera, pasando por Pueblo Esther, General Lagos y Arroyo Seco, lo que significa que se duplicará el ancho de las calzadas.

La obra la empezó el ex gobernador Omar Perotti y sigue bajo la gestión de Maximiliano Pullaro. Si bien falta para completarse, viene a buen ritmo y algunos sectores ya están terminados. Estudios dicen que es la segunda ruta más transitada de la provincia, después del tramo de ruta 1 entre Santa Fe y Rincón. Uno de los motivos es el ingreso a los puertos, también con una gran afluencia de vehículos en general.

La conexión viene de la mano de la notoria transformación de toda la zona, que comenzó de forma incipiente en 2016 y se fue incrementando con el paso de los años. La aparición de gran cantidad de barrios abiertos y privados generó la multiplicación de terrenos que ya tienen construcciones y de carteles que anuncian nuevos proyectos, junto a la comercialización de los lotes. La mejora en la infraestructura busca así garantizar la transitabilidad y la seguridad vial en una zona en desarrollo.

Este crecimiento, que se viene gestando desde hace años, es producto de su accesibilidad, servicios de infraestructura y ubicación estratégica dentro del cordón industrial. Muchas empresas están invirtiendo en la zona, en gran medida por la posibilidad de adquirir parcelas a un valor competitivo para las industrias, en comparación a Circunvalación y otras franjas industriales. La expansión de las urbanizaciones fue bastante similar.

Urbanización

"Se observa un incremento demográfico y se espera mucho más de cara al futuro, en gran medida por las condiciones y posibilidades que genera el crecimiento de todos los sectores productivos y también el desarrollo del turismo y actividades náuticas, ya que en muchas de las localidades que integran este sector el área ribereña supone un atractivo muy importante", explicó María Jesús Nozzi, de Nozzi Inmobiliaria, desarrolladora de la zona.

En la zona se están desarrollando mayoritariamente loteos abiertos, pero también hay algunos cerrados. Algunos ejemplos: en Arroyo Seco están Los Cipreses, Francisco Primero, Tierra de Sueños y Tierra de Sueños Ciudad Náutica. En Pueblo Esther: Ecotierra Pueblo Esther, Tierra de Autores, Jardines de Esther, Brisanova y Campos de Esther. En Alvear: EcoPueblo Alvear, Serena y Estación Alvear 1 y 2. En Fighiera Green Future, y en General Lagos EcoLagos, Vitta Barrio Privado y Vitta Urbano.

Según fuentes del sector, casi todos cuentan con todos los servicios de infraestructura: luz eléctrica, gas natural, cloacas, alumbrado público, cordón cuneta, cámaras de seguridad y fibra óptica, y en algunos casos incluso pavimento e internet. "Los valores de los terrenos son muy competitivos con respecto a Funes y Roldán, no solo con mejores precios y financiación, sino con más servicios y mejor y más rápida conexión con la ciudad de Rosario y zonas aledañas", marcó Nozzi.

Por este motivo, la zona es elegida principalmente por familias de clase media, a las que se les hace difícil acceder al corredor oeste. "Hace aproximadamente ocho años que se viene registrando esta expansión. En un principio, las desarrolladoras pertenecían a empresarios locales, pero luego de leer las necesidades de la región, y previendo el futuro y crecimiento, llegaron empresas de otras localidades e invirtieron en este sector", aportó la corredora.

Esto se debió, en su análisis, a "la falta de posibilidades de expansión de la ciudad de Rosario, Roldán y Funes, la baja ejecución de servicios en la zona, y la dificultad para adquirir viviendas para la clase media". La situación obligó a las familias a volcarse hacia el corredor sur, donde se incrementó la oferta de terrenos. "Al principio, al público rosarino le parecía lejos Pueblo Esther o General Lagos, pero están a 15 minutos o menos. Además, se observa una ampliación importante en oferta educativa, recreativa y comercial", describió.

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Expansión industrial

Sin embargo, desde la Municipalidad de Arroyo Seco afirman que la obra de la autovía en la 21 tiene más que ver con la expansión industrial y con la necesidad de separar el tránsito pesado. "El ensanche es más que nada por las cerealeras. Toda la zona portuaria hoy se hace intransitable cuando es la época de cosecha. Para llegar a Pueblo Esther demorás una hora de viaje. Esto nos va a ayudar un montón, nos da mayor conexión con los pueblos linderos. Porque el que va y viene a Rosario, lo hace por autopista", consideró el arquitecto Mauricio Campetelli.

En esa localidad hay actualmente 15 loteos con más de 200 casas terminadas, un altísimo número que habla del crecimiento de la ciudad, pero no están en la zona de la ruta a excepción de uno municipal que está en construcción. Casi todos se levantan cerca de la autopista o yendo para el río. La mayoría de los que se van a vivir allí proviene de Rosario. "Hay un solo barrio cerrado, que tiene un 40% de ocupación. Acá son casi todos abiertos y el valor de la tierra es muy alto comparado con otras localidades. Las inmobiliarias lo han elevado demasiado", confió el profesional.

En tanto, comentó que más allá de que el ensanche de la ruta descomprima, siguen teniendo un problema: todos los camiones que provienen desde Buenos Aires por autopista tienen que llegar al puerto, y para esquivar el peaje cruzan por dentro de alguna ciudad. Fighiera ya tiene un camino alternativo, Arroyo Seco todavía no. "Por eso estamos proyectando una nueva avenida colectora para generar ese desvío, puesto que la obra nacional en lo que llamamos el rulo del puente del Ombú que venía a solucionarlo se licitó y se adjudicó, pero nunca se empezó", subrayó.

El rol del Estado

Paralelamente, los municipios y comunas están realizando inversiones para hacer frente y abastecer de servicios a las nuevas infraestructuras, como así también proyectar las necesidades de la demanda. La planificación estratégica comenzó en 2009, desde el Ente de Coordinación Metropolitana (Ecom), cuando se empezó a vislumbrar por dónde tenía que crecer la región de cara al 2030.

"Nuestro pueblo tiene un perfil industrial, y empezamos a generar condiciones para que se radicaran las empresas: servicios, la colectora de la autopista, energía y gas. De 35 firmas en 2009 llegamos a 200 este año. De un parque industrial, pasamos a cuatro. El crecimiento industrial trajo aparejado que la gente que ahí trabaja tenga que vivir cerca", recordó Carlos Pighín, presidente comunal de Alvear, recientemente declarada ciudad.

A eso se sumó el crecimiento natural del pueblo: no había terrenos para vivir, y los jóvenes con buenos trabajos se asentaban en otras poblaciones cercanas. Esto, además del fenómeno más importante que se estaba dando en todo el Gran Rosario, con distintas particularidades: los rosarinos que querían irse a vivir a lugares más tranquilos, con otro estilo de vida y necesidades. Así migraron muchos matrimonios jóvenes, de clase trabajadora, con hijos pequeños.

Así, aparecieron los desarrolladores y se produjeron los completamientos urbanos de varios sectores, principalmente con el modelo de barrios abiertos. Según Pighín, de forma "ordenada y planificada". Avanzó la cobertura de los servicios, se planificaron obras de infraestructura y viales, como la de la ruta 21, y otras nacionales que quedaron paradas por decisión del gobierno de Javier Milei de achicar la obra pública.

"El Estado tiene que estar dispuesto a resolver las situaciones que se presentan a diario, siempre buscando una mejor calidad de vida. Queremos ser ciudad, pero como si todavía estuviéramos en el pueblo, y eso es lo que la hace atractivo. Ese es el gran desafío de los gobiernos locales", apuntó el presidente comunal. Y cerró: "Acceder a servicios, escuelas adecuadas, y que el desarrollo social, deportivo y de formación sea lo mejor posible. Ya lo hicimos en el sector industrial. Ahora lo tenemos que consolidar en el sector habitacional".